
Fuente: DW
El tráfico marítimo en el estrecho de Ormuz está prácticamente paralizado por completo. Aun así, los expertos no creen que el régimen de Teherán se arriesgue a bloquear el estrecho a largo plazo como represalia por los ataques de Estados Unidos e Israel.
«Irán realiza alrededor del 70 por ciento de su comercio, aparte de las exportaciones de petróleo, a través de puertos que dependen del acceso por el estrecho de Ormuz», explica el experto en Irán Dalga Khatinoglu al portal de información Iran International, con sede en Londres. Según él, un bloqueo permanente perjudicaría al propio Teherán.
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La experta en energía Sara Vakhshouri, fundadora de la consultora estadounidense SVB Energy International, también apunta a los intereses de Teherán: «Desde la perspectiva iraní, sería irracional cerrar el estrecho de Ormuz, porque por esta vía llegan al país todas las importaciones importantes, como alimentos, medicamentos y maquinaria», afirmó en una entrevista con Bloomberg TV.
Asia, gran compradora
Desde el ataque de Israel y EE. UU. a Irán, los precios del petróleo y el gas han subido considerablemente. Según las estimaciones, se podrían alcanzar los 100 dólares estadounidenses por barril o más si el paso por el estrecho de Ormuz resultara demasiado arriesgado.
Según datos de la Agencia de Información Energética de Estados Unidos (EIA), alrededor del 20 por ciento del consumo mundial de petróleo se transporta a través del estrecho de Ormuz. Más del 80 por ciento de este volumen está destinado a compradores asiáticos, especialmente China, India y Japón.
Según informes de medios de comunicación internacionales, si se bloqueara este paso, además del petróleo, también se verían afectados por la escasez de suministro el combustible para aviones y el gas natural licuado (GNL). Aproximadamente el 30 por ciento del suministro europeo de combustible para aviones y una quinta parte del suministro mundial de GNL se transportan a través del estrecho.
No obstante, muchos países, entre ellos Estados Unidos, los Estados miembros de la UE, Gran Bretaña, Japón y Canadá, disponen de reservas estratégicas. Estos depósitos permiten que haya flexibilidad de suministro durante varias semanas en el caso de que se produzca una interrupción temporal.

Irán depende de China
Un bloqueo del estrecho no solo podría interrumpir las exportaciones de petróleo y gas de los Estados del Golfo hacia Occidente, sino también las exportaciones de petróleo iraní a China e India. Esto agravaría enormemente la crisis económica que ya sufre el país.
Desde la revolución islámica de 1979, Irán está sujeto a sanciones occidentales que también incluyen la prohibición de exportar petróleo. Entre 2006 y 2015 se sumaron otras sanciones de la ONU debido al programa nuclear iraní. Tras una breve relajación de las restricciones entre 2016 y 2018 debida al acuerdo nuclear JCPOA (Plan de Acción Integral Conjunto), el presidente estadounidense Trump volvió a imponer sanciones severas tras la retirada de Estados Unidos del acuerdo.
Pekín no participa
Estas sanciones dejaron una puerta abierta para seguir haciendo negocios, pues no se prevén medidas específicas para los países que no cumplan con ellas. Según la empresa de análisis Kpler, esto ha llevado a Irán a exportar casi la totalidad de su petróleo (más del 80 por ciento) a China.
China no solo es el mayor comprador de petróleo de Irán, sino también de Venezuela y Rusia. Las sanciones occidentales contra estos tres países provocan descensos en los precios, y eso beneficia a Pekín. «China es actualmente indispensable para las exportaciones de petróleo iraníes, ya que compra la mayor parte del crudo sancionado», explica el experto Nikolay Kozhanov, de la Universidad de Qatar, en un informe reciente para el Instituto Clingendael de Relaciones Internacionales de los Países Bajos.
Rivalidad con EE. UU.
Por lo tanto, para las exportaciones petroleras de Irán, el desarrollo económico de China es más importante que posibles nuevas sanciones de la ONU.
Pekín se ha distanciado de proveedores estrechamente vinculados a Washington, como los Estados del Consejo de Cooperación del Golfo (CCG), muchos de los cuales siguen integrados en las estructuras de seguridad y financieras lideradas por EE. UU.
No obstante, las sanciones han debilitado a Irán a pesar de su resistencia económica, opina el experto Nikolay Kozhanov. Su pronóstico: «Probablemente, Irán seguirá presente en los mercados mundiales del petróleo, pero como un proveedor estructuralmente debilitado con grandes descuentos en los precios. En cierto modo, la espiral negativa del sector petrolero iraní refleja el declive económico y político del régimen».