
Fuente: https://actualidad.rt.com
El primer ministro del Reino Unido, Keir Starmer, conversó este martes con el príncipe heredero de Arabia Saudita, Mohammed bin Salmán al Saud, sobre la crisis en Oriente Medio, informó Downing Street.
Durante el diálogo, Starmer reiteró su respaldo al país árabe y ofreció actualizaciones sobre el despliegue de nuevos equipos militares de carácter defensivo. Asimismo, ambos líderes expresaron la necesidad de desescalada del conflicto.
Además, el jefe del Gobierno británico abordó el tema del estrecho de Ormuz, cerrado por Irán en respuesta a la agresión, en el contexto de la elaboración de un plan por parte del Reino Unido para garantizar el flujo de mercancías a través de esta vía marítima. «Estamos trabajando con todos nuestros aliados, incluidos nuestros socios europeos, para elaborar un plan colectivo viable que permita restablecer la libertad de navegación en la región lo antes posible y mitigar las repercusiones económicas», afirmó Starmer la semana pasada.
Una peligrosa escalada
Previamente, el Reino Unido autorizó el uso por parte de Estados Unidos de sus bases militares «para la autodefensa colectiva de la región», incluidas las «operaciones defensivas» para degradar las instalaciones iraníes en el estrecho de Ormuz.
=> Recibir por Whatsapp las noticias destacadas
Además, un submarino británico de propulsión nuclear, HMS Anson, equipado con misiles de crucero Tomahawk, habría sido desplegado al mar Arábigo. La posición del navío otorga a las fuerzas británicas la capacidad para atacar a Irán. Si es autorizado, podría ascender cerca de la superficie y lanzar una salva de cuatro misiles.
Sin embargo, un portavoz de Downing Street subrayó que Londres seguirá sin participar directamente en la agresión de Washington y Tel Aviv contra la República Islámica.
En cuanto a Arabia Saudita, Donald Trump sostuvo que el príncipe heredero, Mohamed bin Salmán, lo ha estado animando a hacer ciertas cosas relacionadas con Irán. Asimismo, el mandatario estadounidense detalló que también cuenta con Emiratos Árabes Unidos y Catar, cuyo apoyo en la guerra contra Irán calificó de «increíble» y «excelente».
La madrugada del sábado 28 de febrero, Israel y EE.UU. iniciaron una agresión conjunta contra Irán con el objetivo declarado de «eliminar las amenazas» de la República Islámica.
Los bombardeos causaron la muerte del líder supremo de Irán, el ayatolá Alí Jameneí, y de varios altos cargos militares, entre ellos el secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional, Ali Larijani; el comandante de la milicia Basij, Gholamreza Soleimani; y el ministro de Inteligencia, Esmaeil Khatib. Mojtabá Jameneí, hijo del fallecido líder supremo, fue elegido como su sucesor.
Como represalia por los ataques, Teherán ha lanzado numerosas oleadas de misiles balísticos y drones contra Israel y contra bases estadounidenses en países de Oriente Medio. Además, la República Islámica realizó una serie de ataques masivos, que alcanzaron «instalaciones petroleras vinculadas a Estados Unidos» en varios países de Oriente Medio, en respuesta a los ataques contra su infraestructura energética.
Asimismo, Irán bloqueó casi por completo el estrecho de Ormuz, ruta marítima por donde circula alrededor de 20 % de todo el petróleo y gas que se comercia en el mundo, lo que ha disparado los precios de los combustibles.