Unos 1.500 militares vigilan instalaciones de YPFB para evitar «sabotajes»


El ministro de Defensa, Marcelo Salinas, informó que el operativo —denominado Plan San Alberto— abarca complejos en los principales departamentos del país. El transporte pesado considera que la presencia de uniformados no es la solución

Por Ernesto Estremadoiro Flores



Para el Gobierno la presencia de los militares va evitar que haya intentos de sabotaje en YPFB. Foto: APG

 

Fuente: eldeber.com.bo

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El Gobierno desplegó 1.500 efectivos militares e intervino 16 plantas estratégicas de Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) en distintos puntos del país, informó el ministro de Defensa, Marcelo Salinas.

La operación, denominada Plan San Alberto, está siendo ejecutada por las Fuerzas Armadas con tropas especiales, oficiales profesionales y soldados, con el objetivo de resguardar las instalaciones energéticas tras denuncias de presunto sabotaje vinculadas a la contaminación de gasolina.

“Se han desplazado 1.500 efectivos en 16 plantas en los principales departamentos del país”, confirmó la autoridad en conferencia de prensa.

Protección de plantas

Según explicó Salinas, el operativo contempla el control del perímetro de las plantas para impedir el ingreso de personas ajenas a la estatal petrolera.

“En primer lugar han sido colocadas las fuerzas en el perímetro de las plantas, lo que no va a permitir el ingreso de extraños”, señaló.

El ministro precisó que la medida responde al mandato constitucional de las Fuerzas Armadas de proteger las empresas estratégicas del Estado y aseguró que la intervención se mantendrá “el tiempo que sea necesario, hasta que se termine con la confabulación y con este sabotaje”.

La autoridad evitó brindar detalles sobre las investigaciones o eventuales responsabilidades, indicando que esa información corresponde al Ministerio del área energética y a la propia estatal petrolera.

En ese marco, mencionó que la denuncia formal fue presentada por YPFB tras detectarse contaminación en la gasolina, y que el seguimiento del caso está en manos de las instancias competentes.

Salinas añadió que se evalúa la posibilidad de que personal militar acompañe determinados sistemas operativos dentro de las plantas, previa solicitud formal.

“Nosotros estamos dispuestos a prestar esta cooperación y colaboración a Yacimientos. Solo es que se efectúe una solicitud del ministro del sector y estaremos presentes”, afirmó.

La intervención militar se produce en un contexto de cuestionamientos sobre la calidad del combustible y refuerza la presencia del Estado en la infraestructura energética, considerada estratégica para el abastecimiento nacional.

Para Álvaro Ríos, exministro de Hidrocarburos, la presencia de militares no es la solución, sino que la respuesta debe ser técnica  y no una acción mediática como es la presencia de uniformados.

“Esta imagen nos recuerda al Gobierno del MAS. La respuesta debe ser otra”, observó Ríos.

Rechazo del transporte

El dirigente del transporte pesado, Juan Yujra, cuestionó la decisión del presidente Rodrigo Paz de disponer la intervención militar en plantas estratégicas de Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos, medida que comenzó a ejecutarse ayer  con el objetivo de resguardar la producción y distribución de combustibles.

Para el representante del sector, la militarización de las instalaciones no resolverá el problema de fondo que enfrenta el país con la calidad y disponibilidad de carburantes.

“Parece un chiste. Eso no es solución. La solución la tienen que dar los ingenieros”, afirmó Yujra al referirse a la presencia de efectivos militares en las instalaciones petroleras.

El dirigente sostuvo que el Gobierno no ha brindado información clara sobre el tipo de gasolina que se está comercializando ni sobre los volúmenes de combustible adquiridos. “Hasta ahora el Gobierno no sabe qué tipo de gasolina tenemos, ni la cantidad de combustible que han comprado. No se soluciona militarizando ni diciendo que van a echar aditivos”, cuestionó.

Desde el transporte pesado consideran que la solución pasa por garantizar la calidad del combustible mediante análisis técnicos antes de su compra.

Yujra explicó que, en el comercio internacional de carburantes, los productos deben someterse a pruebas de laboratorio para verificar su calidad antes de ser adquiridos.

“Cuando compras cualquier producto como diésel o gasolina, sí o sí tiene que entrar a un laboratorio para saber qué estás comprando. Pero aquí compran sin ese control”, puntualizó el dirigente.