El Tigre cumple 118 años desde su fundación. Su historia está ligada a la de Rafael Mendoza Castellón, el hombre que levantó al club de las cenizas y lo convirtió en una gran institución deportiva. Su hija lo recuerda a 24 años de su partida.
Rafael Mendoza, el día que inauguró el estadio que lleva su nombre.
Fuente: Brújula Digital
The Strongest cumple este 8 de abril 118 años de vida institucional. Su nombre está muy ligado al de un personaje que llegó a ser su mejor dirigente, don Rafael Mendoza Castellón.
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El 7 de abril de 2002, un día antes del cumpleaños de su querido club, Mendoza dejaba de existir. Han pasado 24 años desde que se fue el presidente vitalicio y el atigrado más querido.
Don Rafo y The Strongest fueron recordados este miércoles por alguien de la familia, la señora Ana Mendoza, su hija, entrevistada por El Equipo Deportivo.
“The Strongest ha sido como un hermano más. Somos cuatro los hijos de don Rafael Mendoza, el Tigre siempre ha sido un hermano más de nuestra familia. Todos hemos crecido con el club, que ha sido uno de los amores de mi padre”, dice la señora Mendoza.
La hija de don Rafo recordó que su padre “dejó una huella muy profunda” y que hoy por hoy su obra es palpable.
En 1969, The Strongest perdió a todo su primer plantel en el accidente aéreo de Viloco. El vuelo retornaba a La Paz después de que el equipo había participado en un torneo amistoso en Santa Cruz de la Sierra. No hubo sobrevivientes.
“Lo primero que hizo mi papá, con el dolor que aún llevaba por tremendo golpe sufrido, fue contactarse con mucha gente y recibió mucha ayuda internacional, de esa manera fue armando el equipo que después salió campeón”.
De las cenizas de Viloco, Mendoza logró rearmar The Strongest hasta convertir al club en la gran institución que es hoy.
Su siguiente labor fue la construcción del Complejo de Achumani y el estadio que lleva su nombre en el mismo lugar.
“Todavía tengo la foto de cuando mi padre inauguró el Complejo, esa sonrisa llena de satisfacción después de haber sufrido tanto. Ahí está su obra, es un ejemplo. Mi padre nunca se rindió ante la adversidad”.
Mendoza era amigo de otro notable dirigente del fútbol boliviano, el presidente de Bolívar Mario Mercado Vaca Guzmán. “Clásico que había apostaban cajas de whisky y como eran todos unos caballeros, el perdedor pagaba de inmediato”.
Ana Mendoza agradece “a todos los paceños porque no se olvidan nunca de él. Un día como hoy lo estábamos enterrando, justo en el aniversario de su querido club”.
La hija de don Rafo, radicada en Santa Cruz, llega de vez en cuando a La Paz. “Voy a mirar su monumento en el Complejo y también el mural que pintaron ahí cerca del estadio Hernando Siles”.
“El recuerdo de mi padre está latente cada día. Lo extraño muchísimo. Toda la familia se siente orgullosa de lo que hizo: nosotros sus hijos; sus nietos y ahora también sus bisnietos. Dejó una gran huella. Si todos los dirigentes fueran como mi padre, o como don Mario Mercado, la historia de los clubes sería diferente”.
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