Artemis II: la NASA resumió con un video rockero la misión a la Luna


Luego del regreso exitoso de los cuatro astronautas, la agencia espacial publicó en sus redes sociales un compendio de imágenes con la música de The White Stripes.

eju.tv / Fuente: Infobae / Video: NASA

La misión Artemis II de la NASA concluyó ayer el primer vuelo tripulado más allá de la órbita terrestre desde 1972, devolviendo astronautas a las inmediaciones de la Luna y marcando un hito en la nueva era de la exploración espacial.



Los cuatro astronautas regresaron con éxito a la Tierra, después de haber recorrido 1.126.922.215 kilómetros y amerizar frente a la costa de San Diego, Estados Unidos, tras un viaje de 10 días que puso a prueba una nave, una tripulación multinacional y una estrategia que busca llevar a la humanidad más lejos que nunca.

El cierre de esta odisea en la primera misión tripulada hacia la órbita lunar en más de cinco décadas, validando tecnología y reviviendo el espíritu de exploración espacial, fue celebrado por la NASA hoy con un video que resume la misión, al ritmo de la canción Seven Nation Army de The White Stripes.

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El viaje no sólo implicó un retorno seguro de los astronautas, sino también la validación de los sistemas vitales que sostendrán futuras misiones.

El equipo de NASA ponderó el éxito de la maniobra, que requirió precisión absoluta para atravesar la atmósfera terrestre a casi 40.000 km/h (39.692 mph) y soportar temperaturas de 2.760 ℃ (5.000 ℉). La agencia estadounidense, detalló que “todo en esta fase dependía de que la física, la ingeniería y el tiempo estuvieran exactamente donde tenían que estar».

El amerizaje a las 20:07 EDT del 10 de abril, seguido de la recuperación en el Pacífico, significó mucho más que el toque de una cápsula en el agua: fue la culminación de una secuencia en la que helicópteros, equipos médicos y personal militar participaron en la extracción y traslado de la tripulación hacia el USS John P. Murtha.

El protagonismo de los astronautas Reid Wiseman, Victor Glover, Christina Koch y Jeremy Hansen devolvió a la humanidad a la órbita lunar tras más de medio siglo (53 años). El despegue ocurrió el 1 de abril desde el Centro Espacial Kennedy con el cohete Space Launch System; fue la primera vez que la cápsula Orion, junto a su cohete, transportó personas.

El comandante Wiseman, tomó una fotografía increíble del lado nocturno de la Tierra, que describió como “un tesoro total”, mientras Glover expresó: “Confía en nosotros. Te ves increíble. Te ves hermosa. No importa de dónde seas, todos somos una sola humanidad.

El primer día de vuelo fue dedicado a orbitar la Tierra y verificar los sistemas de Orion. Glover probó los controles manuales, esenciales para futuras expediciones. Wiseman explicó que el 90% de los sistemas de soporte vital nunca había sido probado antes en el espacio, lo que obligó a comprobar la seguridad y funcionalidad del ambiente interior antes de avanzar hacia la Luna.

El trayecto hacia el satélite natural se extendió durante cuatro días. Durante ese lapso, la tripulación contempló la superficie lunar y celebró la Pascua en el espacio. Un momento singular fue la obtención de las alas de astronauta por parte de Hansen, quien participó en su primer viaje espacial.

La nave alcanzó la cara oculta de la Luna el 6 de abril, perdiendo comunicación durante 40 minutos, un tramo en el que Orion estableció un nuevo récord al superar los 406.692 kilómetros de la Tierra, superando la marca del Apolo 13.

La experiencia de observar la cara oculta del satélite natural fue relatada por Wiseman: “Fue realmente genial despertar esta mañana, mirar por la ventana y ver la Luna llena reflejada en la parte delantera del vehículo”. El comandante valoró el trabajo del equipo y la claridad del objetivo: “No hay duda de hacia dónde nos dirigimos y agradezco enormemente todo el trabajo realizado allí».

La misión dejó también momentos cargados de emoción. Hansen, Koch y Glover propusieron nombrar un cráter lunar como “Carroll”, en homenaje a la esposa fallecida de Wiseman. El gesto, preparado durante la cuarentena previa al vuelo, emocionó al comandante y selló un vínculo personal y colectivo en la superficie lunar. Koch compartió que la experiencia la llenó de gratitud y reflexión sobre los vínculos humanos y la distancia respecto a los seres queridos.

Entre los hitos alcanzados, Artemis II brindó imágenes de la cara oculta de la Luna, capturas de un eclipse solar visible solo desde el espacio y la transmisión de videollamadas a más de 400.000 kilómetros (248.548 millas) de la Tierra. La NASA subrayó que el valor de estas imágenes reside tanto en su capacidad inspiradora como en su utilidad científica, según destacó Kelsey Young, líder científica del programa Artemis.

La tripulación selló su experiencia con un abrazo dentro de la cápsula, conscientes de los 1.126.922.215 kilómetros recorridos en el espacio y el impacto de las nuevas perspectivas adquiridas tras el sobrevuelo lunar.

El regreso representó el tramo más delicado del viaje. Para garantizar la seguridad, la cápsula debió exponerse a condiciones extremas tras separarse del módulo de servicio, soportando el rozamiento intenso a 40.000 km/h y el plasma generado en la atmósfera que elevó la temperatura de la coraza externa a 2700 ºC.

Un corte de comunicaciones de seis minutos, previsto por la agencia, marcó el momento más tenso antes del despliegue de los paracaídas y el amerizaje frente a San Diego.

La secuencia de recuperación, coordinada por NASA y personal militar estadounidense, estableció un protocolo riguroso: extracción de la tripulación, traslado en helicóptero y las primeras evaluaciones médicas tras diez días fuera del planeta.

El éxito de esta operación validó no solo la ingeniería de la cápsula, sino también la capacidad de respuesta ante escenarios extremos.

A lo largo de la misión, Orión y su tripulación establecieron un nuevo récord de distancia para seres humanos, superando los 400.000 kilómetros respecto a la Tierra. Este logro renovó el espíritu de exploración y colaboración internacional.

La NASA, de la mano de sus socios, trazó una hoja de ruta que apunta a sostener futuras operaciones en el entorno lunar y preparar el próximo gran salto: un aterrizaje sobre la superficie selenita.