“Aumentar salarios sin productividad equivale a invitar cordialmente a la insolvencia”, advierte el analista Chávez


El analista Gonzalo Chávez puso en mesa el pedido de la COB de incremento salarial de 20% y la medida asumida por el Gobierno de incrementar el salario mínimo nacional en ese porcentaje luego de levantar la subvención de los hidrocarburos.

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[Foto: UNITEL] / El analista Gonzalo Chávez.

Fuente: Unitel

En un texto publicado en sus cuentas de redes sociales, el analista Gonzalo Chávez advirtió que “se acabó la luna de miel social” en referencia a los anuncios de movilización de algunos sectores por el incremento salarial tras el feriado de la Semana Santa.



En ese marco, advirtió: “Aumentar salarios sin productividad equivale a invitar cordialmente a la insolvencia”.

El magisterio y la Central Obrera Boliviana han desplegado pliegos petitorios de una elegancia maximalista que haría sonrojar a cualquier tratado de teoría económica… por su absoluta indiferencia frente a las restricciones presupuestarias”, señaló.

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“En otras palabras, la poesía salarial ha decidido emanciparse de la prosa fiscal”, sostuvo.

Chávez puso en mesa el pedido de la COB de incremento salarial de 20% y la medida asumida por el Gobierno de incrementar el salario mínimo nacional en ese porcentaje luego de levantar la subvención de los hidrocarburos.

“La COB, con una lógica impecablemente lineal, y peligrosamente incompleta, exige un incremento del 20% anclado en la inflación de 2025. El Ejecutivo, en un gesto de generosidad estratégica (o de audacia temeraria), ya había marcado el compás al elevar el salario mínimo en el mismo porcentaje, como bálsamo frente al ajuste en los precios de los hidrocarburos.

En su criterio, “el resultado ha sido una suerte de pedagogía involuntaria: si el 20 % es posible para uno, debe ser inevitable para todos”.

“Así, las expectativas salariales han florecido como primavera andina en plena víspera de invierno financiero, solo que sin el correspondiente deshielo de las cuentas públicas. El gobierno retrocede con soplido”, señaló.

Aseguró que “la fortaleza negociadora del Estado, sin embargo, no descansa sobre mármol romano, sino sobre una arcilla institucional bastante maleable”.

En ese marco, recordó “la efímera existencia del Decreto Supremo 5503”, luego de retirar “con una rapidez que rozó la cortesía política”.

“El mensaje fue claro, aunque no precisamente tranquilizador: en Bolivia, las reformas duran lo que dura la paciencia sindical. Ay tatito!! Además, el gobierno de Paz mostró un raro talento para levantar muertos. Como fue el caso de la COB”, afirmó.

Chávez hizo énfasis en que el sector público y privado no cuentan con recursos económicos, es decir, en el lenguaje popular, “están yescas”.

“Aquí la realidad, esa entidad poco popular en las mesas de negociación, presenta su informe: Sector Público: transita una fragilidad fiscal que no admite entusiasmos. El déficit estructural no es una metáfora; es una cuenta que no cierra, ni con optimismo ni con retórica”, sostuvo.

“Sector Privado: enfrenta una recesión donde la demanda se contrae y los costos se expanden con admirable disciplina. En este contexto, aumentar salarios sin productividad equivale a invitar cordialmente a la insolvencia, con brindis incluido.

A manera de conclusión, Chávez indicó que “la resolución de este delicado ballet salarial dependerá, en última instancia, de dos virtudes escasas: la técnica de negociación en el Gobierno y la prudencia en los sindicatos”.

El economista aseguró que “si ambas deciden presentarse a la cita, hay margen para un equilibrio razonable. Si no, persistir en demandas maximalistas en un entorno de recursos mínimos será como insistir en bailar un vals en un piso que ya muestra grietas: elegante en la intención, pero peligrosamente cercano al colapso”.