Un sistema supuestamente desarrollado por Lockheed Martin habría permitido ubicar al militar al identificar ritmos cardíacos a larga distancia. Científicos cuestionan la viabilidad de este avance técnico en escenarios reales
Una imagen publicada el 5 de abril de 2026 y obtenida de redes sociales muestra restos de una aeronave estadounidense y un rotor de helicóptero en Isfahán, Irán, lo cual, según el analista forense de imágenes William Goodhind, es consistente con un MC‑130J o HC‑130J de Estados Unidos, en medio del conflicto entre Estados Unidos e Israel con Irán. Esas naves fueron destruidas por las fuerzas norteamericanas tras el rescate del piloto del F-15 derribado en Irán (Reuters)
Fuente: infobae.com
=> Recibir por Whatsapp las noticias destacadas
En la operación militar secreta que logró rescatar a un coronel estadounidense herido en Irán, la Agencia Central de Inteligencia (CIA) recurrió a una tecnología cuya existencia hoy es objeto de debate: un sistema conocido como Ghost Murmur.
Este dispositivo, cuyo desarrollo se atribuye a Lockheed Martin Skunk Works, habría permitido localizar al militar al detectar, entre las señales ambientales de una zona montañosa remota, su propio latido cardíaco. El dato, difundido en principio por The New York Post, plantea un interrogante central sobre los límites y la realidad de las capacidades tecnológicas alcanzadas por los servicios de inteligencia de Estados Unidos.
Las versiones y dudas sobre el Ghost Murmur se agigantaron luego de la declaración del propio director de la CIA, John Ratcliffe, durante una conferencia de prensa: “Hemos desplegado tanto recursos humanos como tecnologías sofisticadas que ningún otro servicio de inteligencia en el mundo posee, ante un desafío imponente, comparable a buscar un solo grano de arena en medio de un desierto”.
El director de la Agencia Central de Inteligencia (CIA), John Ratcliffe junto al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, al retirarse de una conferencia de prensa en la Casa Blanca, en Washington D.C., Estados Unidos, el 6 de abril de 2026 (Reuters)
También el presidente Donald Trump habló sobre el misterioso recurso tecnológico de vanguardia sin dar detalles ni de su nombre ni de sus alcances: “Fue muy importante, la CIA fue fantástica. Nadie siquiera sabe qué es. Nadie nunca había oído hablar de ello antes. Tenemos equipos como los que nadie jamás ha imaginado”, le dijo a The New York Post.
El rescate del oficial -cuyo indicativo de radio es DUDE44 Bravo– se transformó en un despliegue sin precedentes tanto en lo tecnológico como en lo operativo. Según esta versión, el sistema Ghost Murmur -de existir- habría sido capaz de identificar el pulso del piloto a lo largo de 64 kilómetros (40 millas) de terreno montañoso, un logro que ha generado escepticismo entre científicos y especialistas en física médica.
Un informe de Scientific American citado por The Times puso en duda la verosimilitud de esta tecnología. El profesor John Wikswo, especialista en ingeniería biomédica y física en la Universidad de Vanderbilt, declaró que aunque los magnetómetros cuánticos existen y pueden ser precisos para detectar arritmias cardíacas en condiciones clínicas, “el campo magnético del corazón es débil” y, a una distancia de solo diez centímetros del tórax, apenas resulta detectable.
La operación combinó tecnología secreta, engaños y esfuerzo humano para extraer al oficial herido de una zona hostil mientras el tiempo jugaba en su contra
La narrativa de un dispositivo capaz de aislar y captar un latido humano a decenas de kilómetros de distancia se encuentra, según concluye la investigación, fuera del alcance de la ciencia validada en las últimas décadas.
La operación de engaño
Más allá del debate científico sobre la existencia o no de Ghost Murmur, la operación exhibió otra faceta tecnológica, según expuso The Times: la utilización del software Pegasus para hackear dispositivos móviles de la cúpula iraní. Esta herramienta permitió difundir información falsa mediante mensajes en nombre de los titulares de los teléfonos, engañando al Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (IRGC) y distrayéndolo con la supuesta noticia de que el militar ya había sido rescatado y era trasladado por tierra hacia una ruta de evacuación marítima.
Pegasus, empleado habitualmente por los servicios de inteligencia estadounidenses y fuerzas especiales, no solo puede interceptar comunicaciones y extraer datos, sino también propagar información falsa de manera no detectable, alterando los canales de mensajería instantánea como WhatsApp y Signal.
El despliegue militar para el rescate
La complejidad de la operación, según informó The Times, no se limitó a la cooperación entre la CIA y contratistas privados para el desarrollo de avances tecnológicos. El dispositivo de rescate involucró a más de 150 aeronaves de ala fija y helicópteros, además de la participación de cientos de tropas de fuerzas especiales. El equipo de rescate, compuesto por comandos de Seal Team Six, partió en helicópteros AH-6 Little Bird y se aproximó al punto exacto determinado por la señal detectada, realizando el desembarco desde asientos exteriores para maximizar la rapidez de respuesta.
La localización exacta del militar se logró tras varios días de evasión, cuando las fuerzas estadounidenses lograron descifrar su posición siguiendo una señal intermitente emitida por su baliza individual y mediante el supuesto empleo de la tecnología Ghost Murmur que, de acuerdo con la versión oficial, fue capaz de distinguir la señal vital del coronel de la de otras presencias humanas, desafiando la capacidad de filtrado de inteligencia artificial conocida hasta la fecha.
El debate científico sobre Ghost Murmur
La premisa de Ghost Murmur requiere no solo una innovación técnica de alto calibre, sino un salto en la aplicación de inteligencia artificial para discriminar patrones vitales individuales en entornos hostiles. ¿Fue posible su desarrollo y más aún su uso en tierra?
Un portavoz de inteligencia estadounidense citado por The Times se negó a confirmar o desmentir la existencia de Ghost Murmur, argumentando: “Si hemos hecho algo en secreto, es por una buena razón”.