La policía venezolana dispersó este jueves con gases lacrimógenos a manifestantes que protestan por mejoras salariales en una marcha que buscaba llegar al palacio presidencial de Miraflores en Caracas, constató un equipo de AFP.

Fuente: RFI
Las manifestaciones multitudinarias han sido una rareza en Venezuela durante casi dos años debido a la ola de represión que siguió a las protestas opositoras contra la cuestionada reelección de Nicolás Maduro en 2024.
Este jueves, unos 2.000 trabajadores en las calles rechazaron una promesa de aumento salarial hecha la víspera por la presidenta interina Delcy Rodríguez, quien no detalló porcentajes del alza ni si incidirá en prestaciones y otros beneficios.
«¡Le tienen miedo a que el pueblo pase hasta Miraflores!», «¡Vamos hasta Miraflores!», gritaban manifestantes a las fuerzas de seguridad.
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Decenas de agentes policiales antimotines los contuvieron con gases lacrimógenos y escudos en el centro de Caracas, a pocos kilómetros del palacio de Miraflores.
El salario mínimo en Venezuela es de 130 bolívares (0,27 dólares) frente a una inflación anual que supera el 600%. Y aunque el ingreso puede llegar a 150 dólares con bonos estatales sin incidencia en prestaciones y otros beneficios, es insuficiente frente a los 645 dólares que, según estimaciones privadas, cuesta la canasta básica alimentaria familiar.
«Basta ya del engaño, del aumento de los salarios. Quieren poner como salario un aumento de los bonos que da el gobierno. Eso es totalmente inaudito», dijo a la AFP Mauricio Ramos, jubilado de 71 años.
«Sueldo digno ya»
Delcy Rodríguez asumió el poder de forma interina tras la captura de Maduro en una operación militar estadounidense el 3 de enero. Gobierna bajo fuerte presión de Washington, que ha dicho estar a cargo del país y de la venta de petróleo.
Impulsó una reforma petrolera y prepara otra de minería, que abren las puertas a empresas extranjeras, así como una ley de amnistía que anticipaba la liberación de cientos de presos políticos, además de prometer mejoras salariales.
La mandataria interina prometió el miércoles un «incremento responsable» de salarios, carcomidos por una crónica inflación y la dramática retracción de la economía en la última década.
En tanto «Venezuela goce de más recursos que permitan la sostenibilidad de la mejora salarial y del ingreso de los trabajadores, seguiremos avanzando por ese camino», aseguró, sin detallar de cuánto será el aumento augurado para el 1 de mayo.
Sindicatos y trabajadores se quejan constantemente de salarios «de hambre» congelados desde hace cuatro años.
El último ajuste lo decretó Maduro en 2022 y estableció entonces un ingreso base de 28 dólares.
Estamos «pidiendo un sueldo digno ya, porque eso es una burla, lo que dijo Delcy Rodríguez anoche», comentó Mariela Díaz, jubilada de 65 años. «Hemos logrado un objetivo de llegar aquí al centro, por lo menos nos hicimos sentir internacionalmente», se consuela.
«¡El uniformado también es mal pagado!», coreaban a la policía los manifestantes, ya en retirada.