La pausa de lluvias permitirá retomar la cosecha de soya, maíz y sorgo tras meses de retrasos
Fuente: eldeber.com.bo
El clima seco previsto para los días de Semana Santa abre una ventana clave para el sector productivo de Santa Cruz, golpeado en los últimos meses por lluvias intensas que frenaron la cosecha de granos en las principales zonas agrícolas del departamento.
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El meteorólogo Luis Alpire explicó que el ingreso de un periodo de estabilidad atmosférica, acompañado de temperaturas elevadas, permitirá que la maquinaria agrícola vuelva a operar con normalidad en los campos, luego de semanas de paralización.
“Vamos a tener varios días sin precipitaciones, lo que facilitará el ingreso de equipos y acelerará la recolección”, señaló el especialista, al advertir que esta ventana climática será determinante para recuperar parte del calendario agrícola afectado.
El retraso es significativo. En el caso de la soya, el principal cultivo del país, apenas se ha cosechado alrededor del 18% de la superficie sembrada. Esto implica que más de un millón de hectáreas aún están pendientes de recolección, en un contexto marcado por riesgos de pérdidas adicionales.
La situación se replica en otros cultivos estratégicos. En el maíz, todavía restan más de 90.000 hectáreas por cosechar, mientras que en el sorgo la superficie pendiente alcanza aproximadamente 50.000 hectáreas, lo que presiona los tiempos de la campaña agrícola.
Las lluvias registradas entre febrero y marzo fueron inusuales por su intensidad y prolongación. Según Alpire, las precipitaciones comenzaron incluso desde octubre, generando saturación de suelos, anegamientos y dificultades persistentes para el ingreso de maquinaria.
El impacto ya es visible. Más de 30.000 hectáreas de soya se perdieron completamente y las proyecciones apuntan a una reducción de al menos 400.000 toneladas en la producción total, lo que podría incidir en el abastecimiento interno y en los volúmenes destinados a exportación.
A este escenario se suma la preocupación por el estado de los caminos vecinales y rutas secundarias, que en varias zonas productivas quedaron seriamente deteriorados por las lluvias. Productores advierten que, incluso con clima favorable, las dificultades logísticas pueden ralentizar la salida de la producción hacia los centros de acopio y mercados.
El transporte de carga también enfrenta demoras por tramos en mal estado, lo que incrementa costos operativos, eleva los tiempos de traslado y reduce la eficiencia de toda la cadena productiva en un momento clave de la campaña.
En este contexto, la mejora temporal del clima no solo permitirá avanzar en la cosecha, sino también aliviar parcialmente la presión sobre los productores, que enfrentan costos crecientes, menores rendimientos y un escenario de alta incertidumbre.
El sector espera aprovechar al máximo esta ventana de buen tiempo. Cada jornada sin lluvias se convierte en una oportunidad para recuperar terreno perdido, reducir pérdidas y garantizar el flujo de granos hacia los mercados internos y externos

