El vicepresidente de EEUU, JD Vance, y el titular del Parlamento iraní, Mohammad Bagher Ghalibaf, se encuentran mañana para avanzar en un proceso de acuerdo que será escarpado por las profundas diferencias que existen entre Washington y Teherán

Negociadores de Estados Unidos e Irán se encuentran en Pakistán para acordar un cese del fuego
(Desde Washington, Estados Unidos) Los negociadores de Estados Unidos e Irán se encontrarán mañana en Pakistán para iniciar un proceso de negociación que permita terminar la actual guerra en Medio Oriente.
Fuente: infobae.com
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JD Vance -vicepresidente de Estados Unidos- y Mohammad Bagher Ghalibaf -titular del Parlamento de Irán- serán mediados en Islamabad por Shebbaz Sharif -primer ministro de Pakistán- para iniciar una ronda de conversaciones destinadas a sellar la paz entre Washington y Teherán.
Junto a Vance se alinearán Steve Witkoff -enviado especial a Medio Oriente- y Jared Kushner -yerno presidencial, mientras que Ghalibaf estará acompañado por el canciller Abbas Araghchi.
La tarea diplomática para el premier Sharif no será sencilla.
Donald Trump -presidente de Estados Unidos- y Mojtaba Khamenei -líder religioso de Irán- tienen innegociables líneas rojas que pueden asfixiar un proceso de negociación que es frágil e incierto.
Las exigencias de Trump son:
- Terminar con el programa nuclear
- Desmantelar la fabricación de los misiles balísticos
- Liberar el tránsito marítimo en el estrecho de Ormuz
- Cancelar el apoyo a las organizaciones terroristas Hezbollah, Huties y Hamas
- Suspender la represión ilegal contra la oposición social

Donald Trump, presidente de los Estados Unidos
Las exigencias de Khamenei son:
- Reconocimiento del derecho a enriquecer uranio
- Garantía de no agresión
- Control del estrecho de Ormuz
- Fin de la guerra regional e intervención en Líbano
- Retiro de las fuerzas de combate de Estados Unidos
- Reparaciones económicas para reconstruir el país
- Levantamiento de sanciones primarias
- Fin de sanciones secundarias
- Cancelación de las resoluciones de la Agencia Internacional de Energía Atómica
- Derogación de resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU
El nuevo líder supremo de Irán, Mojtaba Khamenei (REUTERS)
Las líneas rojas de Estados Unidos e Irán son casi imposibles de conciliar.
Trump podría acceder a levantar las sanciones primarias y secundarias, y derogar las resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU. Sería un gesto de buena voluntad diplomática para aceitar las negociaciones en Islamabad.
Pero el Presidente de Estados Unidos se mantendrá inflexible respecto al plan nuclear, el control de Ormuz, la intervención iraní por medio de Hezbollah, la exigencia de reparaciones económicas, el retiro de las tropas de Estados Unidos en Medio Oriente y la garantía de no agresión.
Esta intransigencia geopolítica de Trump se apoya en los propios intereses de la Casa Blanca y en los intereses domésticos de sus aliados en la región: desde Israel a la Liga Árabe.
Benjamin Netanyahu, primer ministro de Israel
Israel nunca aceptará abandonar su ofensiva militar contra Hezbollah en Líbano y Hamas en Gaza. Esa es su línea roja.
Arabia Saudita, Bahrein, Emiratos Árabes Unidos, Qatar, Kuwait, Irak, Jordania y Oman tienen bases de Estados Unidos en sus territorios. Y esas base militares son claves para disuadir una eventual ofensiva de Teherán, que diseñó una hoja de ruta para controlar a Medio Oriente.
La Liga Árabe asume que Trump no abandonará a sus aliados históricos para negociar un acuerdo de cese del fuego con Teherán.
JD Vance, vicepresidente de los Estados Unidos y negociador oficial de la Casa Blanca en Pakistán

Mohammad Bagher Ghalibaf, titular del Parlamento de Irán, designado oficialmente para negociar con Estados Unidos en Pakistán
Vance asume la responsabilidad de representar a los Estados Unidos en un escenario complejo por las diferencias existentes con Irán.
El vicepresidente republicano tiene a favor que antes de la guerra planteó sus objeciones a la decisión de avanzar contra Irán, y que tiene diferencias tácticas con Netanyahu acerca de los métodos para terminar con el régimen chiíta.
Mohammad Bagher Ghalibaf es resistido por la Guardia Revolucionaria iraní y se transformó en una pieza clave para Khamenei. Sin embargo, ese apoyo político del líder religioso se puede transformar en nada si regresa a Teherán con el rechazo sistemático de Vance a su hoja de ruta.
Vance y Ghalibaf tienen 15 días para arreglar una crisis geopolítica que ya lleva 47 años. Ambos negociadores han protagonizado conversaciones secretas, y los dos confían en la intermediación del premier paquistaní Shebbaz Sharif.
Pero las diferencias son profundas, y es poco probable que Trump y Khamenei cedan en sus posiciones de máxima.
Llegaron hasta acá y no tienen intenciones de retroceder.
