El director del Instituto de Investigaciones Mecánicas y Electromecánicas de la UMSA, Jaime Sánchez, señaló que las pruebas realizadas en surtidores con laboratorios móviles no permiten asegurar la calidad del combustible, ya que no miden parámetros clave como la presencia de manganeso y gomas que pueden dañar los motores.
Por Ernesto Estremadoiro Flores

Fuente: El Deber
El director del Instituto de Investigaciones Mecánicas y Electromecánicas de la Universidad Mayor de San Andrés (UMSA), Jaime Sánchez, advirtió este sábado que los controles realizados con laboratorios móviles en estaciones de servicio no son suficientes para garantizar la calidad de la gasolina que se comercializa en el país.
=> Recibir por Whatsapp las noticias destacadas
El experto explicó que estas verificaciones surgieron a partir de una solicitud de federaciones de choferes de La Paz y El Alto, que pidieron a la universidad apoyar en la evaluación de combustibles ante denuncias sobre gasolina “desestabilizada”.
Según Sánchez, técnicos de la UMSA acompañaron una inspección realizada junto a la Agencia Nacional de Hidrocarburos (ANH) y representantes del sector transporte en un surtidor de la avenida 6 de marzo, donde se realizaron pruebas rápidas con un laboratorio móvil.
Sin embargo, aclaró que este tipo de análisis no constituye un control de calidad completo. “Las pruebas rápidas no permiten asegurar la calidad de la gasolina ni garantizar un lote de combustible. Es un análisis muestral que solo mide algunos parámetros iniciales”, explicó en entrevista con Bolivia TV.
Parámetros que no se están midiendo
Sánchez indicó que uno de los principales problemas es que los laboratorios móviles no detectan elementos críticos como el manganeso ni la presencia de gomas, compuestos que pueden generarse en el combustible y afectar el funcionamiento de los motores.
Según explicó, el exceso de manganeso puede provocar la formación de residuos que se adhieren a partes internas del motor.
“Estas gomas se precipitan con el calor y se pegan en las culatas, en las cámaras de combustión y en los asientos de válvulas. Eso genera carbonilla que termina dañando los motores”, señaló.
El especialista indicó que ya existen reportes de problemas mecánicos en distintas regiones del país, especialmente en La Paz, Santa Cruz y varias ciudades del interior.
Se requieren análisis más complejos
El académico explicó que un análisis completo de la calidad de la gasolina debe evaluar al menos 16 parámetros técnicos, entre ellos densidad, viscosidad, composición de octanaje, presencia de azufre y otros componentes químicos.
Estos estudios, explicó, deben realizarse en laboratorios especializados y con equipos de mayor precisión. “Los laboratorios móviles solo pueden medir indicadores de primera etapa. Para confirmar la calidad del combustible se necesitan análisis más complejos y con instrumentos de mayor precisión”, indicó.
Sánchez recordó que Bolivia cuenta con un reglamento aprobado en 2012 que establece procedimientos técnicos para el muestreo y análisis de combustibles, basado en normas internacionales de la Sociedad Americana de Ensayos y Materiales (ASTM).
Gasolina con tecnología rezagada
El experto también advirtió que el país presenta un retraso tecnológico en la calidad de combustibles que utiliza el parque automotor. Explicó que en Bolivia todavía se emplean estándares equivalentes a vehículos de norma Euro 2, mientras que en la mayoría de los países del mundo ya se utilizan combustibles compatibles con normas Euro 5 o Euro 6, que son más eficientes y menos contaminantes.
“La gasolina tiene más de 150 componentes y su calidad depende del equilibrio entre ellos. Por eso se requieren controles más rigurosos para asegurar su rendimiento y evitar daños en los motores”, concluyó.
Fuente: El Deber