El analista económico señaló que la aplicación de un tipo de cambio referencial para transacciones internacionales busca recuperar la reputación financiera de Bolivia, aunque advirtió que el mercado ya operaba bajo esa lógica mediante comisiones elevadas.
Fuente: Unitel
El economista Gonzalo Chávez calificó como “importante”, aunque “tardía”, la reciente decisión gubernamental de liberar el uso de tarjetas de crédito en el exterior utilizando el tipo de cambio referencial, que de forma diaria entrega el Banco Central de Bolivia (BCB), y la subida del monto de las de débito.
Según el analista, esta medida no es otra cosa que el reconocimiento oficial de una realidad que el mercado paralelo ya había impuesto ante lo que considera un agotamiento del tipo de cambio fijo de Bs 6,96.
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Chávez explicó que el uso del tipo de cambio oficial para transacciones internacionales se había vuelto insostenible y “absolutamente incomprensible” y que en la práctica, las entidades financieras compensaban la brecha cambiaria aplicando comisiones de hasta el 100%, lo que terminaba igualando el costo al valor del dólar paralelo.
“Entonces, es simplemente sincerar algo que ya estaba ocurriendo en el mercado cambiario para transacciones en dólares, donde había una figura ahí absolutamente incomprensible de que como el tipo de cambio en la contabilidad local tenía que ser el oficial, a ese le sumaban comisiones de 80, de 100%, pero que en realidad era el tipo de cambio paralelo”, señaló en entrevista con UNITEL.
En conferencia de prensa, el ministro de Economía y Finanzas Públicas, José Gabriel Espinoza, señaló que se ha dado la instrucción a todo el sistema financiero para liberar el uso de las tarjetas de crédito y de débito “para compras en el exterior, pago de servicios en plataformas digitales, electrónicas y cualquier otra operación con el exterior”.
Con la nueva disposición del Gobierno, ahora, lo que queda para encarar como uno de los puntos más críticos señalados por Chávez es la pérdida de credibilidad de los instrumentos financieros bolivianos al señalar que en el último tiempo, los ciudadanos bolivianos en el extranjero eran tratados como “parias internacionales”, con tarjetas que eran rechazadas sistemáticamente por los comercios.
El economista acotó que ahora se encuentra en el exterior y que pondrá a prueba la efectividad de la medida personalmente: “Voy a activar mi tarjeta fuera de Bolivia para ver si en la práctica funciona y si nos aceptan el plástico, porque antes ni siquiera querían pasar la tarjeta por la máquina debido a la pésima reputación del país”.
