Ciro Añez Núñez.
El artículo 26 numeral 2) de la Constitución boliviana, establece que el derecho a la participación política, incluye el sufragio, mediante el voto igual, universal, directo, individual, secreto, libre y obligatorio; por lo tanto, desde la óptica del sufragio, la democracia, no es un deporte de espectadores, implica la participación con el voto libre y secreto.
La libertad implica responsabilidad, por consecuencia, cada persona de manera responsable debe informarse (leer y analizar por su propia cuenta) sobre los antecedentes de los políticos, su conducta, lo que han hecho y lo que ha sucedido durante los últimos cinco años y, posteriormente ir a emitir su voto de manera reservada.
En consecuencia, es una total contradicción, que exista demasiado embrollo sobre encuestas, cuando se supone que estamos en democracia, no es cuestión de andar diciendo, por quien voy a votar o andar declarando a los cuatro vientos que de acuerdo a su afiliación política votará por tal persona, eso es algo tribal, eso es tener una mentalidad feudal.
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Se supone que el voto debería ser consciente, individual y “secreto”, así está diseñado el proceso democrático, pero resulta que nada de eso se respeta, pues con el ánimo publicitario se insta a que la gente diga por quien van a votar. Si decimos ser democráticos, implica, pues que mi voto y tu voto, consiste en el derecho que tenemos a votar, esto es, una decisión personal.
No es cuestión de dejarse manipular con base en lo que los demás supuestamente dicen por quién van a votar, reflejado en encuestas que son exhibidas a manera de estadísticas, cuando estas se encuentran en contrarruta con la naturaleza misma del voto en democracia, que debe ser “secreto”.
Con todo ello, es menester entender que la democracia solo funciona cuando el ciudadano vota con integridad, basándose en la sensatez y no en el fanatismo, la religión, casta, afiliación política, presión social, familiar, estadísticas, etc. Es una decisión personal.
Entiéndase, que la idea auténtica de la democracia en el voto “secreto”, convierte a las encuestas en un “sin sentido”, pues el hecho mismo de andar declarando por quien van a votar o instigando a que digan eso, es lo más antidemocrático, constituye un flagrante despropósito desde la perspectiva democrática, por cuanto, tu voto es tu decisión y, este es y debe ser “secreto”. Esa es la regla de juego acorde al diseño democrático. Seamos consecuentes.
