El diputado Alejandro Reyes denunció que mafias manipulaban cisternas sin romper precintos para contaminar combustible y exigió una reestructuración profunda de YPFB para garantizar transparencia y control en el abastecimiento.
Stefany Beatriz Guzmán Nuñez
Fuente: Red Uno/Que no me pierda
El presidente de Bolivia, Rodrigo Paz, denunció una red delincuencial de robo y sabotaje de combustible que opera en varios países y aseguró que adulteran con otros productos el carburante para que después llegue a Bolivia.
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En ese contexto, el diputado Alejandro Reyes aseguró que durante la gestión del presidente Luis Arce no se realizó una fiscalización adecuada sobre el proceso de importación y distribución desde puertos como Arica, Iquique o terminales en Paraguay y Argentina.
Reyes explicó que las redes de contrabando operaban sin necesidad de romper los precintos de seguridad de las cisternas, utilizando mecanismos clandestinos para extraer combustible e introducir muestras contaminadas. “Se trata de mafias internacionales con capacidad de acción coordinada”, afirmó.
En ese contexto, destacó la coordinación entre Chile y Bolivia para enfrentar el problema. “El gobierno de Chile ha actuado en conjunto con Bolivia, entendiendo que puede ser parte de una red internacional y que necesita trabajo conjunto entre países”, afirmó.
Asimismo, indicó que tras una reunión con el mandatario se acordó avanzar en acciones conjuntas. “Habrá operativos entre ambos países para encarar el crimen organizado”, dijo.
Reyes insistió en la necesidad de una reestructuración profunda de YPFB. “Hoy el origen del problema es YPFB, ya sea por sus tentáculos internos, externos, proveedores o contratistas que deben tener mayor transparencia”, afirmó.
También planteó reformas estructurales en el sector. “Lo primero que tenemos que hacer es avanzar en una reforma de la ley de hidrocarburos para abrir la empresa a capitales internacionales y hacerla más eficiente”, indicó.
Finalmente, sostuvo que recuperar la confianza en el combustible dependerá de transformar la estatal petrolera. “La calidad del combustible se va a subsanar cuando tengamos una empresa seria como Petrobras”, concluyó.
