El gremio se declaró «aliado estratégico» del Estado, pero exigió que las investigaciones se dirijan a los verdaderos responsables y no se generalice la sospecha sobre quienes mueven la economía del país
Fuente: eldeber.com.bo
El representante de los cisterneros, Sergio Kosky, consideró como una «ingrata sorpresa» las recientes acusaciones del Gobierno nacional que vinculan al transporte de hidrocarburos con asociaciones delictuosas internacionales. Sin embargo, como dirigente del sector aplaude las acciones emprendidas por el Ministerio de Gobierno para desarticular las mencionadas mafias que afectan a la calidad del combustible que ingresa al país.
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Kosky participó en una entrevista en el programa ON- Otra Noche con Sissi Áñez, que se emite por EL DEBER. Lejos de enviar un mensaje tranquilizador, advirtió sobre la creciente vulnerabilidad de los transportistas frente a un mercado negro cada vez más ágil, especialmente en zonas fronterizas donde el precio del combustible se ha disparado.
«Considero que (el problema) sí se pueden agudizar porque la tentación también es así. En Argentina, en Paraguay hay precios altísimos. En Brasil están entrando a consumir a los surtidores del Paraguay. El transportista brasilero no consigue diésel para mover sus unidades ni a altos precios. Entonces, eso genera también ciertos escenarios donde somos más vulnerables. Hay un mercado negro más ágil, con una oferta mayor», detalló.
Como dirigente del sector defiende la integridad de la mayoría de sus 7.000 transportistas. Aún así, no oculta que existe una «viveza criolla» y un porcentaje menor de choferes corruptos que se prestan a ilícitos en rutas donde no existe custodia estatal. Kosky sostiene que los casos de adulteración son reales pero aislados, «8 casos al mes a nivel nacional», puntualizó, lo que desvirtúa la teoría de una red masiva operada exclusivamente por transportistas.
Uno de los puntos de mayor fricción es la denuncia gubernamental sobre la introducción de 150 millones de litros de combustible adulterado. Desde el sector cisternero, estas cifras son calificadas como «descabelladas» e inconsistentes con la logística real. El cálculo del sector estima que si una cisterna descarga 300 litros para alterar el producto con agua o aceite sucio, la cantidad de viajes necesarios para alcanzar los 150 millones de litros «no cuadra en ninguna calculadora».
Tras una jornada de tensión por las declaraciones del primer mandatario, el sector aceptó una aclaración del Ejecutivo para no mellar la dignidad de las empresas. El gremio se declaró «aliado estratégico» del Estado, pero exigió que las investigaciones se dirijan a los verdaderos responsables y no se generalice la sospecha sobre quienes mueven la economía del país.

