Es un hecho inédito, Claudia R. fue remitida a la cárcel como resultado del proceso iniciado por las mordidas de su perro a dos personas, entre ellas un menor. La Fiscalía dice que el dueño es responsable del can.La propietaria del can abandona la sala donde tuvo lugar su audiencia cautelar Foto: Dennis LuizagaEn un hecho inédito, la propietaria de un perro que mordió a dos personas, entre ellas a un niño, fue enviada esta noche a la cárcel por lesiones causadas por su mascota a terceras personas. Pantuque, es el nombre del can defendido por 18 abogados y que se expone a una eutanasia.Una madre y su hijo de 11 años fueron mordidos por el can en agosto. En una audiencia de medidas cautelares, Claudia R. fue remitida al Centro de Orientación Femenina (COF) de Obrajes bajo detención preventiva.El fiscal del caso Daniel Ayala justificó el pedido de detención y explicó que la acusada incurrió en omisión de cuidado que deben tener los propietarios de estos animales.»La autoridad jurisdiccional ha visto conveniente emitir un auto interlocutorio de detención preventiva en el Centro de Obrajes al ver que la imputación es sostenible», indicó.La Ley para la Defensa de los Animales Contra Actos de Crueldad y Maltrato establece entre las obligaciones de los dueños o encargados de animales el deber de asumir la responsabilidad emergente de la custodia y tenencia de un animal y de los daños a terceros que el animal pudiera ocasionar.Pantuque, un perro de raza shar pei, cuenta con un equipo de 18 abogados que tratan de evitar que sea sometido a una eutanasia en la Casa de la Mascota, de propiedad del Municipio de La Paz.El conflicto por el can comenzó en agosto, cuando según la propietaria Claudia R., un niño molestó a su perro y este se defendió. La madre del menor al ver la lesión de su hijo arremetió contra la mascota y también fue mordida.Al respecto, Ayala afirmó: «Si bien tenemos animales ¿el deber de cuidado de quién es?, del propietario. Tenemos que llevarlos con correa, con bozal», explicó.No descartó ampliar el caso a otros delitos debido a la existencia de denuncias de amenazas de la familia de la propietaria del can hacia las víctimas.La Razón Digital / Paulo Cuiza / La Paz