Una vez más se confirma que la justicia hace las veces de los cuarteles militares que en el pasado eran los que aplastaban la democracia. Los magistrados del Tribunal Constitucional (TCP) deben tener en cuenta hoy que están cumpliendo el mismo papel que jugó Luis García Meza en 1980, cuando se interpuso mediante un golpe de Estado para que se cumpla la voluntad del pueblo que había elegido presidente a Hernán Siles Zuazo meses antes. Había sido la última vez en 37 años que se ignoraba la decisión del soberano expresada en las urnas. La segunda vez, después de aquel acto ignominioso se ha producido justo ayer en Sucre, donde los miembros del TCP han emitido un fallo que aprueba la cuarta postulación del presidente Morales y con ello se manda al tacho de la basura la voluntad de la gente que votó el 21 de febrero de 2016. Un GOLPE, con mayúsculas.
Fuente: eldia.com.bo
