EL DEBER constató cuatro puntos donde es posible conseguir el material explosivo. Aseguran que hay más control desde que el Ejército regula la comercialización; la gente la busca sobre todo para manifestaciones
Dos explosiones conmocionaron a Oruro, una en el aniversario de su grito libertario, 10 de febrero, y la otra un martes 13, como para darle un significado de terror real a una fecha envuelta en supersticiones. Queda el dolor por una docena de muertos y la esperanza en unos 70 investigadores peritos en distintas áreas desplazados a la capital folclórica para esclarecer el hecho. Hay mucha investigación, pero hasta el momento pocas pistas, lo que ha llevado al presidente del Estado, Evo Morales, a ofrecer Bs 150.000 a quien aporte datos que coadyuven a dar con el autor intelectual y material del hecho.
La realidad de los hechos mueve a indagar cuán fácil o no es conseguir dinamita en Oruro, dado que el informe del comandante nacional de la Policía, Faustino Mendoza, aseveró que en el segundo estallido se usaron tres kilos de este explosivo.
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“Debería haber más control con las licencias correspondientes, como en el caso de la hoja de coca, para entregar cantidades determinadas de dinamita a las cooperativas mineras y no se pueda conseguir el explosivo de forma individual”, dijo el fiscal departamental de Oruro, Mario Rocha.
Se trata de una ciudad de tradición minera donde, más allá de las leyes, los investigadores se topan con una situación sociocultural que dificulta aún más la compleja investigación. El director de la Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen (Felcc) de La Paz, Johnny Aguilera, lo refleja ejemplificando que así como para las personas que no conocen Beni o algunas poblaciones orientales puede parecerles raro ver a gente con armas de fuego, porque en estos lugares hay tradición de cacería; lo mismo puede suceder si alguien que no está acostumbrado a los explosivos va a un pueblo minero y observa a la gente hablar sin problemas de la dinamita.
Un dirigente minero recordó: “No solo la buscan los mineros; el año pasado una vecina amenazó a una empresa constructora de una carretera con hacer estallar dinamita para que no empiecen las obras porque afectaba a su casa”.
Al menos en cuatro puntos
En un recorrido por el centro de la ciudad de Oruro, en una sola mañana, EL DEBER acudió a cuatro negocios de distintos sectores donde se tuvo referencia de que comercializan dinamita y constató que es posible adquirir pequeños ‘cachorros’ de este explosivo desde Bs 8 en adelante.
Dos empleados de distintas tiendas explicaron que venden el explosivo al raleo y dijeron que lo tienen en pocas cantidades, porque si se requiere una dotación mayor se debe comunicar con Fanexa, la empresa dependiente de las Fuerzas Armadas, que distribuye y controla la comercialización. Uno de ellos también comentó que los cachorros son buscados por los mineros y otras personas cuando se realizarán marchas de protesta.
En medio de la explicación, la dueña del negocio se percató de la conversación y señaló: “Ya no tenemos, hace años que dejamos de vender” y pidió salir de la tienda.
Dos propietarios lo reconocen
Pidieron la reserva de sus nombres y la ubicación de sus negocios a cambio de sus testimonios. Eran dos propietarios de tiendas de campos distintos, que al principio se asustan por la indagación, pero luego aceptan hablar.
Un señor de la tercera edad contó que la dinamita que comercializa le llega en tubos de diferentes diámetros y que miden 10, 12 y 15 centímetros de largo.
Él la secciona en dos, tres y hasta cuatro pedazos y vende la porción más pequeña en Bs 8. Sobre el poder destructivo de esta cantidad de explosivo, explicó que es similar a la de los cohetes conocidos como ‘matasuegras’, pero a medida que el tamaño crece, su peligro aumenta. “Hay gente sin dedos, sin mano o hasta sin pie por no soltar a tiempo el cachorro o por pisarlo intentando apagar la mecha”, ejemplificó.
Aseguró que antes podían comprar hasta dos cajas a Fanexa y distribuirla al raleo, pero desde que los militares controlan, piden muchos requisitos y dejó de ser negocio para los minoristas.
Entonces ¿por qué arriesgarse para tan poca ganancia? El otro comerciante señaló que la mayoría tiene sobrantes y que solo buscan acabar con la mercadería, además de que solo la venden a sus clientes conocidos.
El hombre indica que muchos de sus clientes llegan del norte de Potosí y que también varios albañiles la buscan para volar piedras. Relató que antes del control militar llegaban a vender entre 150 y 200 cachorros por día.
Los propietarios con los que habló EL DEBER también contaron que ahora, con la llegada de las empresas extranjeras que construyen carreteras y la facilidad que tienen ellos para importación, también hay mucha dinamita que llega de otros continentes para la venta entre los diferentes comercios de Oruro.
Carlos Romero, ministro de Gobierno, dijo que se contactará con su par de Defensa para analizar los controles de expendio de los explosivos en Oruro.
Avanza la investigación, se buscan más pistas y el presidente ofreció una recompensa por datos
“Estamos colectando elementos, se siguen tomando entrevistas a testigos. Ya se procedió a la entrega de los puestos de ventas que fueron precintados en el lugar de las explosiones y se va a convocar a los dueños”, dijo el fiscal Mario Rocha, sobre la continuidad de las investigaciones.
Sobre el delito, indicó que la portación ilícita de explosivos es una figura penada y establecida en el Código Penal, por lo que aseveró que falta mayor control.
Aseguró que hasta el inicio del fin de semana no había personas aprehendidas por el caso.
A su vez, para la Policía es esencial encontrar indicios y posteriormente elementos científicos que respalden la responsabilidad de la autoría de los estallidos en algún sospechoso.
La nueva veta de investigación a la que se apunta es tratar de identificar a las personas que resultaron heridas en las explosiones y que no buscaron atención médica, pese a sufrir daños severos.
“En la explosión en la maratón de Boston en 2013, los responsables salieron heridos; es una posibilidad que no se puede descartar”, dijo Johnny Aguilera, jefe de la Felcc de La Paz.
Febrero, un mes negro para los orureños
10 febrero: poco antes de las 19:00, en la intersección de la avenida Ejército con la calle Bakovic, una explosión hizo estremecer a la gente que circulaba por el lugar y a los que estaban a 50 metros de distancia del puesto de venta callejera donde ocurrió el hecho. El reporte policial con el que se cerró esa jornada fue de ocho personas, que murieron a una cuadra del lugar por donde pasaba la entrada folclórica, y de al menos 40 heridos de diversa gravedad. Aquella vez se indicó, como primera pesquisa, que la garrafa del negocio de comidas había provocado la explosión.
13 febrero: una segunda explosión, en menos de cinco días, volvía a generar temor en Oruro; sin embargo, la detonación, que causó un cráter en el pavimento y la muerte de cuatro personas, fue de características diferentes al primer hecho y el presidente del Estado, Evo Morales, ordenó a la Policía y al Ejército una movilización de patrullaje preventivo en toda la capital folclórica del país. Un día después, el 14 de febrero, se hizo conocer que la segunda explosión (ocurrida en la calle Bakovic) fue producida por dinamita y que se dejaba aún pendiente una explicación más clara sobre lo ocurrido el 10 de febrero.
15 febrero: el ministro de Gobierno, Carlos Romero, con base en las primeras investigaciones de las explosiones, informó que había una conexión entre ambos hechos y aclaró que no se trataba de casos separados. Los siete aprehendidos con fines investigativos, luego de varios interrogatorios y pruebas periciales para saber si manipularon explosivos, fueron liberados al no encontrarse indicios de su participación en ninguno de los dos casos.
17 febrero: con la presencia de algunos de los testigos de lo ocurrido y en medio de la atención de todo el país, la Policía y el Ministerio Público realizaron una reconstrucción de las dos explosiones ocurridas sobre la calle Bakovic y que provocó el saldo de 12 fallecidos y de más de 50 heridos.
20 febrero: la Policía divulgó el identikit de una persona, a la que le atribuían la participación en el segundo estallido de la calle Bakovic. Días después el hombre se presentó y negó ser el autor de la explosión.
Fuente: eldeber.com.bo

