Campo minado




Dos mujeres se salvaron por milagro hace unos días cuando cayeron en un inmenso boquete que se abrió en medio de la avenida del cuarto anillo y Paraguá. Dos hombres, los hermanos Carmelo y René Cossío, no tuvieron la misma suerte y murieron la noche del jueves, cuando trabajaban en otro agujero que se produjo en la avenida Centenario y tercer anillo. Los obreros, pertenecientes a una empresa contratada por Saguapac fueron aplastados por el cemento y la tierra mientras realizaban una inspección en el lugar con miras a iniciar la reparación. Cuando ocurrió el primer caso, se mencionó la necesidad de tomar en serio la construcción de obras públicas para evitar que se conviertan en una bomba de tiempo. Es innegable que ante esta nueva evidencia de precariedad se hace necesaria una auditoría general, pues a este paso, circular por las calles será como andar en un campo minado.

Fuente: eldia.com.bo