Una competencia en la que el cuerpo es llevado al límite con las pruebas de natación, ciclismo y atletismo.
La primera versión del Ironcambas dejó consigo historias y anécdotas, propias de las competencias inéditas de larga distancia. En el mundo ya se conocía lo que es un Ironman, pero en Bolivia no se había realizado algo igual. El Ironcambas puso la vara en alto, llevó a los triatletas cruceños, nacionales y extranjeros a exigirse al máximo en una tierra donde el calor es abrasador. Un argentino y una cruceña en el podio, y más de 200 triatletas que experimentaron lo que es nadar, correr y “bicicletear” en Santa Cruz. Ya hay, al menos de palabra, la promesa de organizar otro en 2019 aunque, no conformes con las distancias, los organizadores quieren pasar de 70.3 a 140.6 kilómetros. No hay nada qué decir, el epicentro del triatlón está concentrado en la “Ciudad de los Anillos”, la capital del deporte nacional.
Fuente: eldia.com.bo
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