El Teatro Municipal de La Paz, el veterano de Suramérica


Las paredes y tablas del Teatro Municipal de La Paz están impregnadas del talento que artistas locales y extranjeros han dejado a su paso por este escenario, que con 172 años es el más antiguo en funcionamiento de Suramérica y respira con más fuerza que nunca.

La Paz tiene seis teatros, pero “el más importante por su historia” es el Municipal Alberto Saavedra Pérez, explicó la jefa de la Unidad de Espacios Escénicos Municipales, la periodista Mabel Franco.



La estructura arquitectónica del Municipal, como lo llaman, sobresale bien preservada en medio de otras antiguas construcciones del centro histórico.

Basta poner un pie en el foyer para empezar a respirar historia y quienes mejor saben de ello son sus trabajadores más experimentados, como el técnico de iluminación Juan Antonio Caba.

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“Es uno de los más antiguos en Suramérica que aún está en funcionamiento, porque el resto de los teatros de esta edad ya son reliquias y están de museos. Este teatro todo el mundo lo viene a visitar”, dijo.

Caba trabaja desde hace 15 años, pero lo conoce bien desde su infancia, ya que su padre, Mario Caba, se desempeñó como luminotécnico durante 28 años en este escenario.

Las casi dos décadas que el tramoyista Pedro Ramos lleva en el Municipal le hacen afirmar que “es uno de los mejores teatros en Suramérica”.

“Estoy trabajando muchos años en el teatro, he tomado mucha experiencia con los artistas nacionales e internacionales (…). La verdad es un orgullo para mí, que jamás he llegado a pensar trabajar en este teatro, pero he tenido el gusto de hacerlo”, afirmó Ramos.

La inauguración fue con la entonación del himno nacional en 1845,  por lo que Franco asegura que es una muestra de que este teatro “no es sólo para La Paz, es para el país”.

La estructura ha sido intervenida en algunas ocasiones, pero siempre ha conservado la planta de herradura, mientras que la fachada fue remodelada en 1910.

Ese año, el artista francés Lemetyer pintó el plafón del teatro, donde conviven Miguel de Cervantes, Shakespeare, Richard Wagner y Giuseppe Verdi, engalanados por las musas Euterpe, Talía, Calíope y Melpómene y por una imponente lámpara con 84 focos.

Los 624 asientos disponibles en las plateas, palcos, anfiteatro y galerías fueron ocupados por más de millón y medio de espectadores entre 2010 y 2016, según datos del municipio.

Teatro no es teatro sin un fantasma y en este caso, el dueño y señor de las tablas del Municipal es el travieso “Tío Ubico”, en cuyo nombre fue bautizado el salón de honor del lugar.

El personal del teatro no deja de maravillarse con las “joyas” que ha podido hallar en sus rincones en los últimos años, incluidas antiguas fotografías de artistas fallecidos u otros que ya están entrados en años.

Aunque se intenta darle un respiro al menos una vez por semana, la demanda de los artistas por presentarse en este escenario a veces obliga a abrir de lunes a domingo.

Ahora la actividad artística no se limita al escenario, sino que ha tomado otros espacios del teatro, como el foyer, donde se exhiben obras ganadoras de concursos municipales.

O la inédita apertura de todo el edificio en 2017, con recorridos e intervenciones artísticas durante la Larga Noche de Museos y en vísperas de Todos Santos.

Varios eventos hacen que este espacio sea especial, por ejemplo, el que fuera en su momento la primera sala “para que el público descubra ese invento maravilloso que es el cine”, recordó Franco.

Pero, agregó, está pendiente “reconstruir la historia del Teatro Municipal” para dar un sustento documentado.

Más allá de lo material o lo anecdótico, para Franco, “el verdadero valor de este escenario es que desde el siglo XIX hasta hoy es el espacio para que los creadores se encuentren con el espectador, le propongan sus ideas, lo inviten a pensar la realidad de otra manera”.

 

DATOS

Diseño del teatro. El teatro fue diseñado por José Núñez del Prado, el primer boliviano titulado arquitecto en el país, que también estuvo a cargo del diseño del Palacio de Gobierno.

Inicio de su construcción. Su construcción comenzó en 1843 y se inauguró el 18 de noviembre de 1845, con el estreno del himno nacional del país, conocido entonces como “Canción Patriótica”.

Origen del nombre. El nombre de Alberto Saavedra Pérez lo recibió en 1957, en memoria del dramaturgo y periodista paceño descrito como el “último bohemio que conoció La Paz” por el ensayista Luis Alberto Pabón.

Fuente: lostiempos.com