La aprobación de un aumento salarial que supera al doble del porcentaje de inflación del año pasado, sumada al anuncio del pago del doble aguinaldo en la presente gestión es un mal presagio para la economía boliviana, mucho más si viene acompañado de un proyecto de ley de creación de empresas sociales, consistente en facultar a los trabajadores para hacerse cargo de aquellas unidades productivas que vayan a la quiebra. La Central Obrera Boliviana (COB) ha conseguido imponer sus criterios de irracionalidad aprovechándose de la situación de debilidad política en la que se encuentra el Gobierno y ambos pretenden convencer de que los únicos perjudicados serán los odiados empresarios explotadores chupasangre, bla, bla bla. En las actuales condiciones, una política que no contemple el ajuste, el ahorro y la austeridad solo puede acarrear el riesgo de desempleo, caída de la producción y escalada de los precios. Y todos sabemos bien que no hay impuesto más perjudicial para los pobres que la inflación.
Fuente: eldia.com.bo
