Realmente curiosa es la postura adoptada por el gobierno de Evo Morales, en relación a la búsqueda de los restos del asesinado líder socialista Marcelo Quiroga Santa Cruz y a la investigación de otros casos de desapariciones. Luego de que el primer mandatario negara la existencia de archivos militares, el ministro de gobierno, Sacha Llorenti, increpó a la hija de Quiroga por no haber buscado los restos de su padre. Al parecer, la administración de Morales procura no incomodar a los mandos de las Fuerzas Armadas con estos temas sensibles, sabiendo que necesita del alineamiento castrense con su proyecto político como garantía de contar con una fuerza represiva contra eventuales nuevas protestas de la oposición, como las que se desarrollaron en septiembre de 2008. La apuesta represiva y militarista del MAS se hace evidente, existiendo, por lo visto, una suerte de pacto de impunidad de doble vía: la asegurada para bloquear las investigaciones sobre los desaparecidos y la que se provee el propio gobierno para sus irregularidades mediante la perpetuación -esa es su intención manifiesta- en el poder. Lo más curioso del caso es la ironía histórica: un régimen de tendencias autoritarias, que se dice de izquierda y que tolera el crecimiento del narcotráfico, impide la investigación de los crímenes de otro régimen autoritario, que se decía de derecha, que promovió el negocio de la cocaína…