Como todo lo que viene de un régimen autoritario, la supuesta magnanimidad del Gobierno de otorgarle la amnistía a dos expresidentes, también implica un gesto de soberbia. Ahora el Gobierno no solo culpa, procesa y condena sin necesidad de un juicio previo, sino que también perdona a un presunto inocente, que automáticamente se convierte en presunto culpable. Antes de preocuparse por dar una imagen sacrosanta ante la comunidad internacional y los tribunales de La Haya, deberían liberar cuanto antes al médico Jhiery Fernández, condenado a 20 años de prisión, no solo por una jueza, sino por todo el aparato estatal cooptado por el oficialismo, que manipula la justicia a su antojo. En estas condiciones surge la sospecha de las oscuras intenciones que pueden estar detrás de ese “perdonazo” que deja la impresión de que Carlos Mesa y Jorge Quiroga son culpables y que por lo tanto pueden quedar inhabilitados para presentarse a futuras elecciones. Una sentencia del Tribunal Constitucional bastaría para hacerlo realidad.
Fuente: eldia.com.bo
