Juicio a Farfán


Esteban Farfán Romero

ESTEBANFARFANROMERO_thumb_thumb El (todavía) alcalde municipal de Yacuiba Carlos Bru, ha anunciado (El Chaqueño 18/01/11) que me iniciará un juicio (aunque no precisó los supuestos delitos) “por mis afirmaciones en los medios escritos”. Está muy mal informado, porque nunca hice declaraciones a medios sobre él, lo que si hice fue escribir algunos tips. Me parece de muy poca monta.

No es la primera vez que políticos anuncian/amenazan con juicios por mis opiniones y pensamiento. Durante mi vida he enfrentado muchos procesos judiciales por verter mis opiniones, y siempre salieron trasquilados mis acusadores. Así que uno más no me vendría mal, aunque no quisiera recibir adhesiones y respaldo popular por ser objeto de persecución, sino por mis ideas y pensamientos.



Siempre he considerado (y sigo considerando) a Carlitos como uno de los más mesurados del trust político, pues todos los demás se dejan (siempre) dominar por las hormonas y pierden fácilmente los estribos. Siempre repiten el mismo discurso almibarado. Carlitos siempre tuvo una conducta prudente en sus palabras, siempre circunspecto, buscando la distancia ante las travesías de los bravucones, mostrando (queriendo demostrar) que su apellido afrancesado es del linaje de estipe galo que guarda compostura y educación de alcurnia.

Pero la última declaración indica que esta vez el sobre nerviosismo y la desesperación han hecho finalmente presa también de Carlitos, al intentar amedrentar a través de este tipo de anuncios que siempre fueron propios de los demás. No sé por qué siempre recurren a este tipo de maniobras, cuando invariablemente tuvieron un resultado adverso al que se busca, pues el intentar aplastar a través de la persecución judicial por sus ideas a otras personas hace que la sociedad lo convierta en víctima y se despierta inmediatamente simpatía y adhesión por el más débil. El efecto es mucho más efectivo cuando el perseguidor es un poderoso, más aun cuando es odioso y mucho más si es corrupto.

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Lo que sí quiero decir es que nunca ha sido mi costumbre adjetivar, calumniar, injuriar a ninguna persona, y mucho menos a una autoridad, porque me considero un humilde estudioso de la política y la comunicación, y me atrevo a pensar (a veces diferente), por lo tanto, en algunos cosas a disentir, divergir, criticar, cuando no coinciden con mi posición ideológica, usando siempre espacios democráticos como éste. Lo único que sé es pensar, he aprendido a pensar, a leer, a discernir, a elucubrar ideas de manera autónoma. No repito libretos de nadie porque he aprendido a pensar. Ningún diletante y menos diletante de la política. Ningún oportunista, utilitario, ningún traficante de la política, ningún comerciante de la política, sino estudioso de este preciada y antiquísimo arte y posteriormente ciencia.

No soy un aventurero de la política, no soy ningún aventurero. Yo fui a la universidad a estudiar dos carreras con mis propios esfuerzos, pues mis padres no tuvieron las condiciones para ayudarme, ya que son campesinos dedicados al trabajo de campo y sólo producen para la subsistencia. Estudié tres años ciencias políticas en la universidad. Desgraciada e infortunadamente no pude terminar por falta de tiempo, ya que trabajaba casi todo el día para poder costear mis estudios.

No soy un fracasado por inepto, incapaz, incompetente, inhábil y porque me faltaron neuronas. A mi mis padres no me enviaron a una de las mejores universidades, ni derroché el dinero y mi juventud de forma disoluta, licenciosa y desordenada. Nunca fui vago, mal entretenido, vicioso y desenfrenado en mi juventud, bueno para nada, viviendo de las costillas del padre, siempre trabajé y lo poco que tengo fue siempre con mi esfuerzo y sobre todo honestamente.

Si hubiera tenido la oportunidad que otros desperdiciaron/despilfarraron en su juventud, en este momento mínimamente tendría un doctorado o un PhD otorgado por la Universidad de Harvard (EEUU), Oxford (Inglaterra, 1096) o Cambridge (Inglaterra, 1208). Siempre he soñado (todavía tengo esperanzas) de estudiar un posgrado en esta última.

Antes de producirse la demanda oficialmente, hoy he recibido muchísimas adhesiones. Muchas especulaciones de por medio. Uno de ellos me dijo que “van a buscar a cualquier costo una sentencia con el fin de impedirte alguna candidatura posterior”. Me arrancaron carcajadas. Otro me dijo que están muy desesperados y no saben qué hacer. Yo creo esta última. Deberían buscar una salida más honorable, ¿no?

Recomiendo a Carlitos que no me dé ninguna mano. Que no disperse esfuerzos en intrascendentes e insignificantes como yo, sino que los concentre en demostrar ante la justicia que es inocente de las muchas acusaciones de corrupción pública. Pero aquí estoy impertérrito para lo que venga. Sería una buena oportunidad para saber cara a cara las respuestas a algunas preguntitas que tengo.