Ahora el Comité, mañana las cooperativas también volverán al pueblo


Pablo Javier Deheza

deheza2_thumb1_thumb La victoria de Herland Vaca Díez y su consecuente elección como presidente del Comité Cívico Pro Santa Cruz son un respiro de renovación largamente esperado por la ciudadanía cruceña. En tiempos en los que se dan las caídas de diversos dictadores disfrazados de demócratas en varios lugares del mundo, no es posible que existan todavía en nuestra propia casa grupos corruptos –logias- que han secuestrado y concentrado los espacios de poder político para su exclusivo beneficio.

Enhorabuena la victoria de una alternativa a las logias que pueda significar la construcción de nuevas relaciones de poder hacia dentro de la sociedad cruceña. Eso está muy bien. Pero más allá del futuro del Comité Pro Santa Cruz, y lo que pueda hacer su recién electa directiva, está el futuro de las logias y del establishment cruceño.



Por estas horas ya deben estar rodando algunas cabezas entre la hermandad que se reparte privilegios usurpados al pueblo. Los chivos expiatorios de siempre estarán ya listos como ofrenda en sus altares y la bronca todavía no debe haber cedido espacio al análisis. Una cosa es clara: no se van a ir sin dar pelea. Pero el pueblo también peleará y de su lado están la razón, la justicia y la historia.

El Comité ha regresado a la ciudadanía cruceña. Es hora de que las cooperativas también lo hagan. Ya no es posible que existan feudos si en verdad queremos construir una Santa Cruz mejor. Los tiempos han cambiado, la humanidad ha cambiado en la última década. El poder concentrado en pocas manos, sobre todo de modo tan soez y prepotente como el expuesto por las camarillas de poder locales, ya no es posible.

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Más nos vale que esta sea una jornada en la que nosotros los cruceños seamos los protagonistas. Sería lamentable dejar que sea el gobierno quien saque a las logias de nuestras cooperativas solo para reemplazarlas por sus propios grupos prebendales. Esa debe ser una victoria de los propios cruceños y no de un partido que, por muy en el poder que esté, nos ha sido agresivo e irracional.

Como bien señala Adrian Waldman, la sociedad cruceña ha sido hasta ahora una sociedad estamental. Aquí ha venido existiendo un grupo social que ha tomado para sí la representación política, ha copado los espacios de poder y decisión para repartirse privilegios. En ese tejido entran no solo razones económicas sino de abolengo y parentesco. Ese estamento tiene como base operativa de su funcionamiento a las logias. Los taitas del poder reparten desde ahí pegas, determinan candidatos, nombran titulares de instituciones y negocian apoyos a cambio de usufructos; entre cosas peores. Han venido realizando un manejo discrecional, antidemocrático, feudal, anacrónico, nocivo, corrupto, temerario y anti histórico del poder en Santa Cruz.

Por eso es importante la caída de las logias. Porque ese abuso, esa concentración de demasiado poder en manos de unos pocos taitas, ya no es sostenible en orden de construir una sociedad democrática, plural y contemporánea. Santa Cruz es la casa de todos y no necesitamos dueños aquí. Sí, iyambae. Pero iyambae de verdad, empezando por sacar a las logias de las cooperativas que son del pueblo y no boliche privado de los enviados por el divino botón.