

Punto de vistaMiguel ángel crespo,director de Probioma “Estamos viendo consecuencias de la deforestación”Las inundaciones en el país son atribuibles, en parte, al fenómeno de El Niño que se agudiza por los efectos del cambio climático. ¿Cómo podemos enfrentar estos cambios que se expresan en sequías y severas inundaciones? pues con la conservación, fortalecimiento y restauración de los bosques.Sin embargo, el Gobierno promueve lo contrario. Incentiva la ampliación de la frontera agrícola sin considerar que los bosques son generadores de servicios ambientales como reguladores del clima.Los bosques evitan la erosión y también son generadores de agua y alimentos. Existe en ellos una gran diversidad de recursos genéticos que pueden ser la base de un verdadero desarrollo sustentable.La información sobre la deforestación hasta 2017 es alarmante. Mientras la ABT menciona que ese año se deforestaron 226 mil hectáreas, otras organizaciones internacionales como Global Forest Watch mencionan cerca de 463 mil .En ambos casos los datos son preocupantes y son una de las causas de los desastres naturales que estamos viviendo, especialmente en el Chaco y el oriente. La situación se agrava, considerando que la agenda 2025 pretende ampliar la frontera agrícola a 14 millones de hectáreas.¿Donde será esta ampliación? Será en el oriente y para la introducción de monocultivos de soya, algodón y maíz transgénicos. Sólo con la introducción de los agrocombustibles elaborados a base de la caña se pretende ampliar más de 150 mil hectáreas.El departamento de Santa Cruz ha deforestado en 2017 más de 210.827 hectáreas (93% del total en el país) para cultivos de exportación. Sin embargo estamos importando alimentos.Ahora estamos sufriendo los embates del cambio climático producido por una deforestación salvaje entre 2005 y 2017. Tenemos mas de 3.129.000 hectáreas deforestadas para la siembra de monocultivos, para la coca y la ganadería, y que en definitiva no benefician al conjunto del país.Estas acciones tienen como consecuencia las inundaciones, pérdidas de vidas, escasez de alimentos, epidemias, etc., etc. La naturaleza nos envía mensajes más fuertes cada año, pero parece que las autoridades y los sectores productivos hacen oídos sordos. ¿Hasta cuándo?“Bolivia es uno de los más vulnerables al cambio climático”
“Una muestra significativa de cómo el país aprendió de las emergencias es que el apoyo que el Gobierno solicita de la cooperación internacional se enfoca más en asistencia técnica que en atención a emergencias”, evalúa Elisabeth Faure, representante del Programa Mundial de Alimentos de las Naciones Unidas en Bolivia.Las lluvias e inundaciones golpean Bolivia. ¿Por qué?Bolivia es uno de los países de la región más vulnerables al cambio climático. Hay municipios que tienen que lidiar con inundaciones y sequías en un mismo año que afectan los cultivos y la seguridad alimentaria. Por el cambio climático los impactos son más intensos en todo el mundo por lo que es urgente seguir trabajando en resiliencia y adaptación. Como Programa Mundial de Alimentos trabajamos hace más de 50 años apoyando al Gobierno con emergencias y hemos podido ver cómo los desastres afectan a las personas en su cotidiano vivir.¿Hay un mapa de las zonas más vulnerables en Bolivia?El Programa Mundial de Alimentos genera Análisis de Vulnerabilidad a la Inseguridad Alimentaria que toma en cuenta riesgos de origen climático. En 2014, la Agencia apoyó al Estado en la elaboración del Atlas de Riesgo Agropecuario y Cambio Climático, que indica que si bien todo el país es vulnerable al cambio climático, hay zonas más afectadas, como el altiplano.Los impactos del clima muchas veces afectan la accesibilidad y disponibilidad de alimentos, lo que provoca que en las áreas rurales aún haya un 23,7% de niños con desnutrición crónica (Encuesta de Demografía y Salud, 2016). Herramientas como el Atlas nos permiten elaborar estrategias más consistentes para implementar sistemas de alerta temprana.
En 2008 y 2014 el país enfrentó desastres por lluvias. ¿Hemos aprendido de ellos?Una muestra significativa de cómo el país aprendió de las emergencias es que el enfoque de apoyo que el Gobierno solicita de la cooperación internacional ha cambiado. En los últimos años estamos trabajando más en asistencia técnica que en atención a emergencias. Esto no quiere decir que el nivel de apoyo haya disminuido. Los planes del Programa Mundial de Alimentos para atención a emergencias en el país son de 4,5 millones de dólares para los próximos cuatro años. ¿Cómo debe encararse un plan de gestión de riesgos? Creo que el aspecto más importante del plan actual es la mejora de los sistemas de alerta temprana. Un ejemplo de ello es que, en este momento, con apoyo de Dirección General de Ayuda Humanitaria y Protección Civil de la Comisión Europea (ECHO), estamos desarrollando una estrategia que incorpora conocimientos locales de indicadores naturales (bioindicadores) en municipios con impactos recurrentes para fortalecer los sistemas de alerta temprana. Además, estamos evaluando cómo incorporar drones en casos de emergencias.Fuente: paginasiete.bo
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