Hardy Gómez fue el joven que asesinó a sangre fría al adolescente Álvaro Escalante Soliz una tarde de domingo en octubre de 2013. Lo mató en la localidad de Las Cruces, municipio de Porongo, en una de esas concentraciones de los llamados “motoqueros” en las que se abusa del ruido, del alcohol y la violencia. Gómez fue asesinado en la cárcel de Chonchocoro, en septiembre del año pasado, donde cumplía una condena de 30 años de prisión por el crimen cometido en aquellos parajes que lamentablemente siguen siendo tierra de nadie. Decimos que Hardy Gómez está vivo porque los habitantes de Las Cruces y otras comunidades aledañas siguen siendo víctimas del terrorismo de esos grupos que se apoderan de sus plazas y las convierten en cantinas, con música estridente que se prolonga toda la noche, peleas y borracheras. Nadie se atreve a intervenir porque teme correr la misma suerte de Álvaro Escalante a manos de alguno de esos pendencieros que causan zozobra en el lugar. ¿La Policía? Bien, gracias.
Fuente: eldia.com.bo
