Los países del Grupo de Lima, el bloque que más ha presionado para el retorno de la democracia a Venezuela, ha resuelto dejar de lado la opción de la intervención militar para sacar del poder a Nicolás Maduro, lo que implica que por ahora, el dictador chavista tendrá la exclusividad del uso de la violencia contra su propio pueblo. A lo mejor la comunidad internacional está convencida que el aparatoso usurpador se caerá por su propio peso, aunque hay otras razones por las que Estados Unidos ha decidido poner en suspenso el envío de sus marines. La principal es la electoral. En noviembre de 2020, Donald Trump se lanzará a la reelección y un conflicto prolongado en Venezuela sería fatal, pues los norteamericanos están “curados” con los fracasos de Afganistán, Irak y Siria. En Bolivia también existen cálculos electoralistas. El oficialismo quiere adelantar las elecciones, entre otras cosas porque ya visualiza la caída del “gran hermano”, un hecho que sin duda acelerará el desgaste del “proceso de cambio”.
Fuente: eldia.com.bo
