Soldados rebeldes dijeron que la región del este de Libia se había liberado de Muamar Gadafi, quien según indicaron testigos está usando tanques, aviones de guerra y mercenarios para luchar contra crecientes manifestaciones en contra de su Gobierno.
Explosiones esporádicas podían oírse en la ciudad oriental de Tobruk, según indicaron residentes a un corresponsal de Reuters, la última señal de que el mandato de 41 años por parte de Gaddafi sobre la nación productora de gas y crudo se estaba debilitando.
"Todas las regiones orientales están fuera del control de Gadafi ahora (…) La gente y el Ejército están juntos aquí", señaló el ahora mayor retirado de la armada Hany Saad Marjaa.
La agencia de refugiados de Naciones Unidas llamó a los vecinos de Libia a no dar la espalda a quienes huyen de la violencia, mientras cientos de refugiados se dirigían a Egipto a bordo de tractores y camiones, describiendo una ola de matanza y pillaje desatado por la revuelta.
Mientras se esperaba que el líder libio se dirigiera al país, en la ciudad de Al Bayda, el residente Marai Al Mahry dijo por teléfono a Reuters que 26 personas, incluyendo a su hermano Ahmed, murieron a tiros durante la noche a manos de leales de Gadafi.
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"Te disparan sólo por caminar por la calle", dijo, llorando inconsolablemente mientras pedía ayuda.
Los manifestantes eran atacados con tanques y aviones de guerra, declaró.
"Lo único que podemos hacer ahora es no rendirnos, no entregarnos, no retroceder. Moriremos de cualquier forma, nos guste o no. Está claro que no les interesa si vivimos o no. Esto es genocidio", dijo Mahry, de 42 años.
En Trípoli, residentes señalaron a Reuters que no había presencia de fuerzas de seguridad visibles en las calles.
La única policía presente estaba dirigiendo el tráfico, indicaron, el día después de que hubiera reportes de aviones de guerra bombardeando partes de la capital y mercenarios dispararan a civiles.
Refugiados que huían hacia Egipto narraron una ola de violencia y crimen.
"Cinco personas murieron en la calle donde vivo", contó a Reuters Mohamed Jalaly, de 40 años, en Salum cuando se dirigía a El Cairo desde Bengasi. "Sales de Bengasi y no tienes (…) más que bandas y jóvenes con armas", añadió, señalando que el camino desde Bengasi es extremadamente peligroso.
Los guardias libios se retiraron de su lado de la frontera y los nuevos gobernantes militares de Egipto – que asumieron el poder tras la caída de Hosni Mubarak el 11 de febrero – dijeron que el cruce principal se mantendrá abierto las 24 horas para permitir el ingreso de enfermos y heridos.
Fuerzas de seguridad reprimieron ferozmente las protestas en todo el país, con con la lucha extendiéndose a la capital Trípoli tras brotar en el este petrolero del país la semana pasada. Los disturbios siguen a levantamientos que derrocaron a los gobernantes de Túnez y Egipto.
Human Rights Watch dice que al menos 233 personas han muerto y grupos de oposición estiman cifras mucho mayores, pero es imposible tener una verificación independiente.
La revuelta en Libia, miembro de la OPEP, ha elevado profundamente los precios del petróleo a un alza de dos años y medio con el barril por sobre los 108 dólares.
Con las luchas intensificándose en todo el país, algunos partidarios de Gadafi comenzaron a abandonarlo. El embajador del país en India, Ali al-Essawi, renunció a causa de la represión y dijo a Reuters que mercenarios africanos fueron reclutados para ayudar a sofocar las manifestaciones.
"La caída de Gadafi es el imperativo del pueblo en las calles", declaró.
El ministro de Justicia libio también dimitió en protesta por el uso de la violencia y un grupo de oficiales del Ejército llamaron a los soldados a "unirse al pueblo", mientras que dos pilotos de alto rango de la Fuerza Aérea desertaron a la cercana Malta.
Desafío y condena
El domingo, el hijo de Gadafi Saif prometió que su padre lucharía "hasta el último hombre" y el martes el líder libio apareció en televisión tras días de aislamiento para negar los reportes de que había huido a Venezuela, país gobernando por su amigo, el presidente socialista Hugo Chávez.
"Quiero mostrar que estoy en Trípoli y no en Venezuela. No le crean a los canales que pertenecen a perros descarriados", señaló Gadafi, quien ha gobernado Libia con una mezcla de populismo y fuerte control desde que asumió el poder en un golpe militar de Estado en 1969.
Las potencias mundiales condenaron el uso de la fuerza contra manifestantes, con el secretario general de Naciones Unidas, Ban Ki-moon, acusando a Libia de disparar a civiles desde aviones militares y helicópteros. El Consejo de Seguridad de la ONU discutirá sobre Libia a las 1400 GMT.
Washington y Europa exigieron dar fin a la violencia y el ministro de Relaciones Exteriores de Alemania, Guido Westerwelle, declaró que "una familia gobernante, amenazando a su pueblo con la guerra civil, traspasó los límites".
Las manifestaciones se extendieron hacia Trípoli desde la segunda mayor ciudad del país, Bengasi, cuna de la revuelta que absorbió a un número de ciudades y la que residentes dicen está en manos de los manifestantes.
Residentes indicaron que había compradores ansiosos haciendo fila fuera de las tiendas para abastecerse de comida y bebidas. Parte del comercio estaba cerrado.
En Trípoli, un residente dijo que habitantes patrullaban el vecindario por la noche para protegerlo de los mercenarios, reportando disparos de francotiradores y el uso de helicópteros de transporte militares para trasladar a las fuerzas de seguridad.
"Gadafi obviamente no tiene límites. Sabíamos que estaba loco, pero sigue siendo terrible verle utilizar mercenarios contra su propio pueblo y simplemente está aplastando a los manifestantes", dijo un residente a Lisa Goldman, una periodista canadiense-israelí en Tel Aviv.
Reuters