
«Prefecto, que en paz descanse y que conviva con los gusanos», así debería estar escrito, el epitafio que Juan Ramón Quintana Taborga, quería poner en la tumba más profunda que hubiera podido excavar, para el cadáver de Leopoldo Fernández, Prefecto del Departamento de Pando, en el momento de ese airado discurso.
Los meses, semanas y días previos al 11 de septiembre del año 2008, el hombre fuerte del gobierno, tuvo una notoria actividad, con una serie de discursos y mítines públicos frente a sus parciales, exacerbando un discurso racista y odiador, pocas veces escuchado y asimilado por esos lares, donde siempre había reinado la paz y la armonía entre bolivianos.A la llegada del gobierno, el 21 de enero de 2006, la línea dura del nuevo sistema, se había trazado como objetivo, el copamiento inmediato de todos los poderes políticos posibles, puesto que en el Congreso no tenían dos tercios, la mayoría de los gobiernos departamentales eran de oposición, y estas dos circunstancias, le iban a poner enormes trabas en sus planes de gobierno total.El primer objetivo (pensando que por la cercanía al cuartel general de su base social iba a ser el más fácil) fue la Prefectura de Cochabamba. Manfred Reyes Villa, pagó una enorme factura política, por su alianza con Sánchez de Lozada, pero en el Cercado, su crédito fiscal era enorme, debido a la imagen que dejó grabada como un alcalde eficiente y exitoso.Gracias a ello fue el gobierno departamental, que más dolores de cabeza le daba a Morales, en especial, por su apoyo a las prefecturas de la «media luna», exabrupto independentista de por medio.En base a ello, la artillería del MAS apuntó a la plaza 14 de Septiembre y el 11 de enero cobró sus primeras víctimas. Luego de más de una semana de conflictos, el golpe fracasó y Quintana tuvo que volver a su madriguera relamiendo las heridas.Ante la arremetida prefectural de la oposición y con el riesgo de división de la República, el ministro de la Presidencia, puso los ojos en el prefecto más débil (por su lejanía y poco apoyo de la población), y preparó un golpe, con gente de otras tierras, mayormente, colonizadores que llegaron desde los departamentos andinos a las localidad benianas de Guayaramerín y Riberalta.Armó con ellos una banda paramilitar, y puso una celada a Leopoldo Fernández, que pisó el palito y cayó en la trampa, tan inocentemente, que cuando JRQ llegó al aeropuerto para detenerlo, él se entregó como si hubiera tenido alguna oportunidad de defenderse. Su destino siguiente fue una celda en La Paz y allí estuvo por mucho tiempo.Pero volviendo al discurso que dio origen a esta reyerta, quien suele tener una alocución, pausada, de una riqueza de adjetivos enorme y con mucha elocuencia, esa noche estaba singularmente alterado. No solo parecía estar enfervorizado por la emotividad de sus palabras, o por querer insuflar a sus huestes de mucho más odio visceral.El rostro desencajado, los ojos saltones el intempestivo movimiento de su brazo derecho, sumado al singular volumen de su voz, dejaban entender que JR no estaba en sus cabales, y es que días antes de esta apasionada diatriba, don Palmiro Sosa, delegado presidencial para el departamento del Beni, pensando que los micrófonos estaban en Off, le dijo al oído al ministro en cuestión, que una vez que termine la conferencia de prensa, le iba a dar al ministro, un par de magníficas (famosas modelos de Pablo Manzzoni) y un «paquete de pitillos».Al parecer, esa noche solamente disfrutó de la compañía de las féminas, porque por la forma trastornada en que se desenvolvía en Pando días después, daba la impresión que ahí fue cuando se fumó el paquete completo que le había regalado su amigo Sosa.Pero esa no fue la única oferta bochornosa que hicieron algunos de los tirasacos gubernamentales, que de no saber cómo quedar bien con el «jefazo», son capaces de regalarle hasta a la hermana. Algo así le ocurrió a Carlos Brú, cuando mientras hacía un cierre de campaña para seguir de alcalde de su Municipio, la ofreció al presidente, a la ministra de Salud, Ariana Campero, para que lo atienda «cama adentro, patrón encima».Y como no podía ser de otra manera, el jefa o también tomó el mando de la Ministra de Cultura, Wilma Alanoca y la ofreció a un diputado, para que juntos poblen El Alto.Ahora quien hizo una oferta bastante «curiosa», es el líder de los cocaleros de la zona del Chapare, una especie de rey chiquito, que decide quién puede o quien no puede hacer campaña en el Valle Alto de Cochabamba.Resulta que una reunión con el Ministro de Minería, al terminar sus palabras frente a la audiencia, les dijo a todos que ya había acordado con la autoridad que se quede hasta tarde a festejar con tranquilidad, y que la compañera ejecutiva tenía garantizado a la Miss Cholita Federación y a la Miss Federación.Nunca se terminaron de esclarecer por completo, las innumerables denuncias que pesaban sobre Gloria Limpias, la gestora de los más importantes concursos de belleza en el país, sobre sus gestiones de proxeneta de quienes participaban en estos eventos, una especie de Madame VIP de la élite cruceña. Pues al parecer, en otro estilo de concursantes, ya existe un nuevo mercado, y quien sería la chula de estas «misses» sería nada más y nada menos que la ejecutiva de una de las federaciones, quien sabe de qué cosa, una «mami Gloria criolla» digamos.Mientras el presidente siga haciendo chistes estúpidos alabando su machismo enfermo, mientras otros viejos verdes sigan alabando los desmanes de autoridades degeneradas y mientras quien haga uso de la palabra, trate de quedar bien con la autoridad de turno, pagando gentilezas con el cuerpo de una mujer, los hombres tenemos que tragarnos calladitos, cualquier cosa que nos tengan que decir las feministas, desde las más moderadas hasta las más radicales, porque nuestros congéneres se lo ganaron a nombre de todos, así seamos muchos más los que nos morimos de la vergüenza ajena y no tenemos el mismo sentido de humor retorcidode los oficialistas.(*) Es paceño, stronguista y liberal