Rolando Schrupp
Luego de que un febrero sin dueño nos trae nuevas esperanzas a Santa Cruz es que nos encontramos con el desafío histórico y moral de plantear una agenda cívica para los próximos años. No es fácil y se debe hacer con responsabilidad, asumiendo nuestras debilidades y proyectando nuestras fortalezas.
Una de las grandes fortalezas de Santa Cruz es que nos damos cuenta que juntos podemos salir adelante, cooperándonos. Es en esta esencia cooperativista que hemos encontrado soluciones a nuestros grandes problemas. Hace rato que nos reclamamos la ausencia de una masa intelectual organizada que permita establecer las políticas de gestión que Santa Cruz necesita para alcanzar sus sueños, individuales y colectivos. Habrá que pensar y actuar libremente como una nueva generación de cruceños que se proyecta a los 500 años del encuentro entre lo nativo y lo venido.
Será crítico que depongamos egoísmos y converjamos en el interés común: que Santa Cruz sea exitoso, sin el falso discurso de la unidad que elimina a todos los que no piensan como uno. En el nuevo orden institucional que se vaya dando, la intelectualidad deberá tener un gran peso específico para entender nuestras necesidades y plantear las estrategias y objetivos.
Habrá que considerar los 6 objetivos estratégicos que hace una década se plantearon en el memorándum del Movimiento Nación Camba (1. Democracia; 2. Autodeterminación; 3. Identidad; 4. Recursos Naturales, Territorio y Poder; 5. Integración; 6. Un Nuevo Pacto con el Estado Boliviano).
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El desafío está planteado, y Santa Cruz tendrá la oportunidad de debatir y plantear su futuro. Uno puede ser tan grande como lo que sueña, y el ser una potencia continental es un sueño cruceño que cada vez parece más posible.
El Sol – Santa Cruz