Mujica y Cuba


Gustavo Penadés

mujica Hace unos días el Presidente de la República se tiró muy duro contra Cuba. Tan duro que las cancillerías están conversando para que las relaciones vuelvan a la normalidad. No son las relaciones "carnales" de la época de Tabaré Vázquez.

No deja de ser curioso que a un Presidente de la República frentista y tupamaro se le ocurra criticar al gobierno cubano. Tiempo atrás había recibido a las Damas de Blanco y en Brasil reclamado más tolerancia con los disidentes. Se trata de hechos importantes porque son un aporte para terminar de una vez por todas con el cuento de las maravillas del gobierno cubano, con ese mito que durante décadas los comunistas y otros grupos del Frente Amplio inventaron y metieron en la cabeza de muchos uruguayos.



Algunos podrán decir que lo que hizo el Presidente es en realidad una pose; que en realidad es un juego para molestar al Partido Comunista, o que es un nuevo episodio de un estilo que le permite ser gobierno y oposición a la vez.

Los comunistas están, como no podía ser de otra manera, muy enojados, como también lo están los socialistas. El subsecretario de Relaciones Exteriores, Roberto Conde, que hace un tiempo tachaba poco menos que de fascistas a los gobiernos democráticos de Chile, Perú y Colombia, no puede creer que Mujica le tire otro palo a los hermanos Castro.

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Lo importante es que los hechos y las palabras cobran vida propia por más que mañana el Presidente quisiera desmentirse.

Hay que valorar que son palabras y gestos que, aunque más no sea, de a poco van a ir permeando en la sociedad. Lo importante en este caso no es lo dicho sino quien lo dice. El Partido Nacional y el Partido Colorado vienen condenando la dictadura cubana desde siempre. Sin ir más lejos, está fresco todavía el enfrentamiento que mantuvo el Presidente Batlle con Castro.

Sin embargo, que en el Frente Amplio, no ya en voz baja como hasta ahora sino en voz alta, y no cualquier dirigente sino quien ocupa la Presidencia de la República, se empiecen a sentir voces condenatorias del régimen es todo un avance.

Ese tipo de cosas tienen gran importancia. Quizás no en lo inmediato pero sí en el mediano plazo. Significa que los paradigmas se pueden romper. Exige admitir que se puede pensar diferente siendo tan buen uruguayo uno como el otro. Significa también que la credibilidad de muchos se seguirá mellando.

Paulatinamente será más difícil propagar la leyenda de que en Cuba se vive en libertad y que las penurias provienen por obra y gracia del bloqueo norteamericano.

Reiteramos, que para algunos estamos ante otra "picardía" del pícaro Mujica. No sabemos si es eso o el pensamiento último y real del Presidente. Lo que sí sabemos es que molestó y mucho.

El Partido Nacional propuso para esta semana discutir en el Senado nuevamente la situación de Cuba. El año pasado, ante la huelga de hambre y muerte del disidente Orlando Zapata, el Frente Amplio no se animó a condenar las violaciones de los derechos humanos en Cuba.

¿Se animará este año?

El País – Montevideo