Crece el narcotráfico


image Editorial El Diario.

La expulsión de Bolivia, de la Agencia Antinarcóticos de Estados Unidos (DEA) está dando lugar a que el narcotráfico crezca desmesuradamente y que las tareas de interdicción y de desarrollo alternativo se hayan paralizado. Esta realidad no sólo es preocupación de los bolivianos, sino que en el exterior se hace comentarios al respecto que dañan la imagen del país y sobre todo del gobierno del presidente Evo Morales Aima y de su partido el Movimiento Al Socialismo, fuerza política que precisamente nace en el trópico cochabambino, región donde está ubicada la mayor zona productora de coca, sobre todo excedentaria o ilegal. A ello se tiene que sumar que desde el pasado diciembre el Gobierno no está llevando adelante las tareas de erradicación de coca ilícita, lo que favorece a los narcotraficantes. Nada justifica descuidar una tarea muy importante para la defensa de la salud nacional.

La ausencia de un mecanismo especializado para la lucha contra la elaboración, el tráfico y la comercialización de drogas prohibidas en Bolivia ocasiona el incremento de consumidores, aunque las autoridades no toman en cuenta la gravedad de la situación ni asumen acciones dirigidas a la lucha contra el narcotráfico, a diferencia de países como Perú, Ecuador y Colombia, que se benefician de la Ley de Promoción Comercial Andina y Erradicación de la Droga (ATPEDEA), norma de carácter preferencial que libera de aranceles a determinados productos que son exportados a territorio estadounidense. La misma tomaba en cuenta a Bolivia, pero por la descertificación debido a que no es satisfactoria la lucha contra el narcotráfico en el país y la falta de cumplimiento de otros requisitos, hemos perdido esos beneficios.



Es objeto de una cruzada internacional la destrucción de una de las actividades delictivas más peligrosas. Se ha establecido una Ley Marco, emergente de convenciones mundiales, para reprimir la fabricación y comercialización de drogas prohibidas, además del control de la materia prima y los reactivos que se utiliza para su elaboración. Bolivia forma parte de esa cruzada, por lo tanto tiene que cumplir con todos los compromisos contraídos para combatir el narcotráfico, que es universal y para ello incluso existen organismos de carácter internacional que dependen de la ONU y la OEA.

Según la Fuerza Especial de Lucha Contra el Narcotráfico (FELCN) operativos se realizan todos los días con resultados positivos, porque se descubre pozas de maceración de coca, laboratorios donde se procesa cocaína, se ha incautado varias toneladas de sulfato y clorhidrato de cocaína, fueron detenidas centenares de personas involucradas con ese ilícito, en las cárceles un 70 por ciento de los reos es por efecto de la Ley 1008. Además el Gobierno ha destinado 20 millones de dólares para la lucha contra ese mal. Pero la actividad de los narcotraficantes en Bolivia aumenta por la falta de una efectiva política de lucha contra esa lacra. De nada sirven los anuncios si en la realidad no desaparecen los delincuentes ni disminuyen los cultivos de coca hasta los niveles fijados.

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Todo lo que dice el Gobierno queda en la duda porque informaciones provenientes del exterior dicen lo contrario, es el caso del matutino ABC de Madrid-España, que da cuenta que la mano del narcotráfico se ha metido en el centro de los valles de los Yungas de La Paz y amenaza con desangrarlos. En los tres últimos años, el corazón de la hoja de coca tradicional, en la región de La Paz, se ha multiplicado de retazos y parches de plantaciones de la hoja. El exceso de producción ha traído prosperidad a los campesinos de la zona, pero el pan de hoy puede ser la ruina de mañana, si Bolivia se convierte en el paraíso de los narcotraficantes. En un recuento que hace expresa que sin la DEA el narcotráfico crece desmesuradamente en Bolivia y esto se respalda con que en los tres años de Evo Morales en el poder, los nuevos cultivos superan a la erradicación por la permisividad gubernamental, porque se ha pasado de las 25.400 hectáreas a 31.000 hasta septiembre del pasado año, de las cuales únicamente 12.000 están permitidas. Por su parte el presidente de la Comisión Antinarcóticos de la Cámara de Diputados observa que en el 2005 se elaboraba 8 toneladas de cocaína al año y hoy son 125 toneladas.

El Viceministro de Defensa Social da cuenta que el plan de erradicación dejó de ser aplicado en el país, por lo que reaparecen cultivos excedentarios de coca en el Chapare, los parques nacionales Carrasco en Cochabamba y Madidi y en los Yungas de La Paz. Esto se debería al retraso en el reclutamiento de conscriptos que son destinados a las Fuerzas de Tareas Conjuntas, encargadas de la destrucción de cultivos excedentarios de coca. La realidad es que el narcotráfico está creciendo, porque las autoridades no cumplen sus obligaciones para la lucha contra el narcotráfico, sin tomar en cuenta el daño que se ocasiona a la imagen del país ante el mundo.