La construcción chiquitana de adueñarse de lo ajeno y hacerlo propio.20. La Nación de los Indios Chiquitos.¿Colonialismo sin opresión?, se pregunta Louis Necker, Director del Museo Etnográfico de Ginebra y presidente de la Sociedad Suiza de las Américas, sobre el Estado jesuítico en el Paraguay. Las misiones son citadas a menudo como ejemplo de colonización en interés de los propios colonizados.Se han construido interpretaciones para enfrentar las circunstancias culturales de los indígenas y los europeos a la luz del Siglo XXI. Hay la que cuenta la historia del descubrimiento y colonización desde el conquistador. Está el enfoque de la sociedad mestiza. La tercera revela la “existencia de una firme voluntad de resistencia indígena al orden colonial”, dramática y de violencia colectiva.Finalmente, “en los últimos años las investigaciones sobre los procesos de etnogénesis han producido una fuerte impronta en los estudios referentes a las fronteras coloniales y las relaciones interétnicas -entabladas en América- en el período colonial. En esta línea se sitúan los análisis, que sin dejar de lado la destrucción y muerte causada por el colonialismo europeo, ponen el foco en la habilidad y capacidad de las comunidades indígenas para ajustar sus tradiciones socio-políticas y económicas a las condiciones generadas por el mismo.” Este cuarto enfoque es un acto de inteligencia y de apropiación de la cultura de los hombres, que fortalece lo propio y hace propio lo ajeno, para construir una síntesis con personalidad diferenciada, inclusiva y universal.Esta es la capacidad de la Nación de los Indios Chiquitos.Fuente: Carlos Hugo Molina