Bolivia no descarta ninguna opción en la demanda marítima. Aprueban la denuncia de la Convención de Estupefacientes; se aguardan seis meses para que surta efecto y Bolivia se aleja temporalmente de la Convención.
El canciller David Choquehuanca, ministro de Relaciones Exteriores y Cultos (centro) conversa con periodistas de Página Siete. Foto Henry Ponce
Página Siete tuvo un ameno, extenso e informativo diálogo con el canciller David Choquehuanca. A continuación lo más importante de la entrevista.
Página Siete.-Hay preocupación sobre la denuncia a la Convención de Estupefacientes. ¿Cuánto tiempo se discutió la idea?
Hemos estado desde 2009, durante 18 meses, discutiendo esto. El presidente Morales quiere que los bolivianos sigamos practicando nuestra cultura. Por ello, de acuerdo con los procedimientos establecidos en el sistema de Naciones Unidas, Bolivia solicitó al secretario general para que a través de una enmienda se pueda corregir la injusticia de que el acullicu sea algo prohibido, incluso en nuestro país.
=> Recibir por Whatsapp las noticias destacadas
Después hemos hecho consultas con países europeos, con el Ecosoc (principal órgano de coordinación económica y social de las NNUU) sobre cuál debe ser el procedimiento más recomendable para que Bolivia pueda no suscribir el artículo sobre la prohibición de masticar coca, y ellos han recomendado esto de la denuncia.
Ellos dicen que Bolivia ha encontrado una forma creativa para que nuestro país pueda seguir en la Convención sin renunciar a sus derechos, haciendo prevalecer el acullicu. Los mismos 18 países que objetaron aprobar la enmienda hace unos meses ven con buenos ojos el hecho de que nosotros hayamos aprobado esta ley en Bolivia para denunciar el tratado.
En este momento Bolivia contraviene la Convención de 1961.
Página Siete.- ¿Por qué Bolivia contraviene la Convención?
Porque acullicamos. Según la Convención del 61, hoy por hoy está prohibido acullicar incluso en los países andinos. La Unesco, por ejemplo, declara a la hoja de coca como patrimonio cultural e inmaterial de la humanidad y rescata su utilización.
Página Siete.- ¿Había que actuar ahora? ¿No fue precipitado?
No. Nuestra Constitución Política establece que aquellos tratados que contradigan el texto constitucional deben ser denunciados o renegociados en un plazo de cuatro años.
Tras la denuncia de la Convención se aguardan seis meses para que surta efecto y nos alejamos temporalmente de ella.
Después hay un plazo de 12 meses y en 2013 recién estaríamos adhiriéndonos nuevamente a la misma, pero con la reserva sobre el tema del acullicu.
Página Siete.- Sobre las relaciones con Chile y el cambio en la política ocurrido el 23 de marzo, ¿no hubiera sido mejor esperar un tiempo más y ver si Chile presentaba una propuesta?
Eso nos han dicho los chilenos, quieren que esperemos un poquito más, y ese poquito nunca llega. Ya son 132 años. Es importante revisar nuestra historia y percatarse de la política de dilación que ha tenido Chile con Bolivia.
Conociendo estos elementos, con la voluntad de la presidenta Bachelet y la política del presidente Morales, hemos incluido este tema de manera formal y sistemática en una agenda oficial, estableciendo un mecanismo de consultas políticas encabezado por los vicecancilleres, con dos reuniones al año.
Es la primera vez que los dos estados aceptaban tratar el tema formal y sistemáticamente.
Esto nos permitió construir un clima de confianza mutua, con acercamientos en todos los niveles. Así es que en Chile se llega a hablar de una salida al mar para Bolivia.
Cuando asume el presidente Piñera, ratifica esta agenda de 13 puntos y en julio de 2010 se establece que era hora de trabajar propuestas concretas útiles y factibles sobre el tema.
La discusión se trabó en julio de 2010. En la cita se negoció durante horas incluir la “s” en la frase “en la próxima” reunión, para ver si “en la próxima reunión” Chile haría una propuesta.
Finalmente nos pusimos de acuerdo y la redacción quedó, “en la próxima y sucesivas reuniones”, Chile presentaría una propuesta.
Entonces para nosotros eso significaba que en la siguiente reunión (noviembre de 2010) debíamos tener una propuesta concreta útil y factible. Y, en las sucesivas reuniones, trabajar sobre esta propuesta.
La reunión debió ser en Chile, en noviembre 2010, pero Chile la postergó unilateralmente.
En la cumbre del Mercosur se reunieron los presidentes, acompañados de los cancilleres, y determinaron acelerar el trabajo. Nos encomendaron a los cancilleres la conformación de una comisión binacional de alto nivel. Luego viajé a Chile con la esperanza de trabajar esta propuesta, pero no fue posible concretar nada.
Más adelante, el canciller de Chile viene a Bolivia, después de 50 años, pero tampoco se pudo concretar algo.
Por ello el presidente Morales, de manera respetuosa y fraterna, solicitó al Presidente de Chile que pueda presentar por escrito alguna propuesta antes del 23 de marzo, pero la respuesta fue que Chile “no trabaja por fechas sino por resultados”.
Así, el presidente Morales decidió explorar otras alternativas y anunció la conformación de una Dirección Estratégica de reivindicación marítima que ahora está trabajando alternativas de solución. Y será la que nos oriente en el camino a seguir.
Página Siete.- ¿Pero cuál podría ser una propuesta de solución? ¿Podríamos aceptar un territorio en comodato?
Mira, nuestra Constitución es clara, habla de reivindicación y con soberanía. Y hay una resolución de la OEA, de 1979, muy importante, que recomienda a los dos países a trabajar una solución definitiva, con soberanía. Y dice sin canje territorial.
Página Siete.- Pero Bolivia está esperando por más de un siglo. ¿No debería el país flexibilizar la propuesta y quizá ir paulatinamente a una solución definitiva?
Estamos en eso. Esta Dirección Estratégica de Reivindicación Marítima explorará y recomendará las mejores opciones.
Página Siete.- ¿Y eventualmente se podría suspender la decisión de acudir a La Haya?
Tenemos que analizar primero, pero estamos en ese camino, pero no es como Chile dice, “litigio o diálogo”.
El hecho de que Bolivia haya decidido soberanamente explorar otras alternativas no significa que nosotros estamos cerrando el camino del dialogo. El presidente Morales ha sido claro, nosotros no vamos a cerrar en ningún momento el camino del diálogo.
Página Siete.- Durante la asamblea de la OEA, Chile ha dejado entender dos posibilidades, una cesión con compensación territorial, es decir, canje, y concesión de terrenos, que puede leerse como comodato u otra alternativa. Y por otra parte ambos países han expresado su decisión de diálogo, ¿que está impidiendo entonces ese diálogo?
Hace pocos días el canciller Moreno de Chile ha dicho que vamos a seguir trabajando en el mecanismo de consultas políticas. Y como la reunión ha sido postergada unilateralmente por ellos, son ellos los que tienen que volver a plantear su reanudación.
Página Siete.- La supuesta propuesta chilena de compensación territorial fue muy rápidamente rechazada por el presidente Morales. Nuestra Constitución exige una reivindicación marítima con soberanía pero no prohíbe una eventual compensación territorial. ¿No sería posible estudiar esta alternativa y quizá si es positiva plantearla en un referéndum al país?
Hay que pedir la opinión de los abogados y los que manejan estos temas, y para eso está la Dirección Estratégica, que tiene que analizar seguramente todas las posibilidades que nos lleven a nosotros a nuestro mar con soberanía. No tenemos que descartar ninguna posibilidad que nos permita un retorno al mar con soberanía.
“Chile no sólo incumple sino que obstruye el Tratado de 1904 con Bolivia”
En la entrevista con Página Siete, el canciller David Choquehuanca señaló los temas del tratado binacional de 1994 que están siendo incumplidos por Chile.
“Se ha dicho en el informe en la OEA que Chile estaba incumpliendo el tratado en el libre tránsito.
Por ejemplo, el ferrocarril La Paz-Arica está inhabilitado y tampoco se ha autorizado al puerto de Iquique para libre tránsito de nuestros productos. Chile siempre anuncia que Iquique ya está habilitado y eso no es verdad”.
El canciller señaló que en el caso de la vía férrea un puente en el lado chileno no ha sido reparado y tampoco hay planes de que eso suceda. “O sea que no solamente que no se está cumpliendo el Tratado, sino que Chile lo está obstruyendo. Y es un perjuicio muy grande para el país”, dijo.
El ministro estimó que transportar una tonelada de carga por ferrocarril costaría a los exportadores e importadores bolivianos un dólar por tonelada, mientras que, con el transporte terrestre, ese costo es de 15 dólares por tonelada.
El canciller Choquehuanca también señaló que otro de los temas que se deben resolver entre los dos países es el tema de las aguas del Silala.
“En esto, los bolivianos no podemos renunciar a la deuda histórica por el uso que Chile ha dado por esa agua”.
El ministro añadió que, sin embargo, el Silala es menos grave aún que el caso del desvío del río Lauca.
“Si las aguas del Silala se van a Chile unos 180 litros de agua por segundo, con el desvío del Lauca se van 550 litros por segundo”, dijo Choquehuanca.
En 1962, cuando se produjo el desvío, “¿qué hizo Bolivia?” se preguntó el canciller. “Se contentó con romper relaciones y nada más. Recién en julio de 2010 logramos que este tema entre también en la agenda binacional”, dijo.
Concluyó en que el diálogo sobre éstos y otros puntos se mantiene, que Bolivia no ha cerrado las puertas al diálogo y que aguarda la convocatoria de Chile a la Comisión Mixta, que fue suspendida unilateralmente por el vecino país.
Datos
David Choquehuanca Céspedes nació el 7 de mayo de 1961, en la comunidad de Cota Cota Baja, provincia Omasuyos de La Paz.
Estudios. Terminó el bachillerato en 1980 en el colegio General José Miguel Lanza. En 1985 accedió a una beca en la “Escuela Nacional de Formación de Cuadros Niceto Pérez” en Cuba.
Política. Desde la década de los 80, durante la transición de la dictadura a la democracia, participó en procesos sociales y políticos hasta alcanzar la posición que hoy ocupa en el proceso de cambio.
“El canciller de Chile vino a Bolivia después de 50 años, pero tampoco se pudo concretar (una propuesta)”.
No tenemos que descartar ninguna posibilidad que nos permita un retorno al mar con soberanía.
Ya son 132 años (de espera). Es importante percatarse de la política de dilación que Chile tuvo con Bolivia.
Página Siete, La Paz