Por si fuera poco, a la crisis socio-económica que vive Venezuela se le suma ahora la crisis por la ausencia de su presidente. La convalecencia en La Habana de Hugo Chávez ha desatado una ola de especulaciones, además de peleas internas por la sucesión, lo que ha situado al país a la deriva, sin rumbo cierto en su futuro inmediato.
Mientras estaba en plena gira por Brasil, Ecuador y Cuba, Chávez fue operado de urgencia en La Habana el pasado 10 de junio por un «absceso pélvico». Después no ha habido más información oficial. Hugo Chávez lleva 22 días de ausencia —16 de reposo—, tiempo quizá suficiente para definir la sucesión, la estrategia y futuro de un país, si se tuviera claro lo que le ocurre al jefe de Estado, el equipo de relevo y las líneas de acción.
A través de su cuenta de Twitter @chavezcandanga, el presidente ha enviado algunos mensajes con motivo de la celebración del día del Ejército el pasado 24 de junio, así como a su hija Rosinés y a su ex esposa Marisabel, que lo han visitado en el Centro Médico Quirúrgico de La Habana. Sin embargo, nadie ha confirmado la autoría de los mensajes de Twitter porque tiene un equipo de doscientas personas.
El canciller venezolano, Nicolás Maduro, no ha dicho todo sobre la enfermedad de Chávez cuando asegura que «batalla por su salud», según ha podido saber ABC de fuentes fiables. Sus allegados lo han visto «visiblemente consternado y preocupado», lo que demuestra que su dolencia es grave y delicada.
El historiador Agustín Blanco Muñoz escribe en su artículo del semanario «La Razón» que «se han desatado los demonios de la sucesión. La ausencia del presidente fue debidamente planificada, con conocimiento del alto mando militar. La república de la destrucción ha alcanzado lo máximo en estos doce años de chavismo».
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“Cuando le dé la gana”
El ex canciller José Vicente Rangel señaló ayer que Chávez está en franca recuperación y que regresará a Venezuela cuando «le dé la gana».
Preguntado por ABC, el analista político Carlos Raúl Hernández sostiene que lo importante no es sólo la salud de Chávez, sino «la salud de las instituciones de Venezuela. No existe un país civilizado en el mundo donde un presidente haga lo que le dé la gana. Primero se hubiera ventilado públicamente la enfermedad y luego procesado constitucionalmente al sustituto». Hernández considera que existe un enfrentamiento por la sucesión entre «el hermano del presidente, Adán Chávez, gobernador de Barinas, los familiares, los militares y diversos grupos del chavismo».
Los únicos que pueden reemplazar a Chávez temporalmente según la Constitución son el vicepresidente del país, Elías Jaua, y el presidente de la Asamblea Nacional, el ex guerrillero Fernando Soto. Los nervios también son palpables en la oposición, pero la Constitución no permite un vacío de poder ni ir a la deriva, aunque sea en teoría.
ABC – Madrid