
Que grande es nuestra democracia. Siempre encontró salidas a punto de saltar el abismo. Esa democracia que el 10 de octubre cumplió 37 años de vigencia permanente y de historia, siempre ha estado al borde del precipicio, lamentablemente con muertos, heridos y enfrentamientos entre bolivianos. Y como contrapartida, sus actores políticos supieron responder a esos grandes momentos históricos, permitiendo la continuidad democrática, como lo ocurrido este mes de noviembre en Bolivia, con la transición constitucional.
El recuento de los actos electorales nos da cuenta de la enorme importancia de los partidos políticos y de la estructura institucional que tuvo nuestro sistema democrático, que transitó los caminos del pluralismo político y de la diversidad de opciones en las candidaturas.En 1982, hubo el gran acuerdo político, para el retorno de Hernán Siles Zuazo, claro ganador de las elecciones de 1979.En 1985, participaron 18 partidos en las elecciones generales.En 1989, diez agrupaciones partidarias le dieron la sal y la pimienta al proceso electoralEn 1993, catorce tiendas políticas pugnaron por ejercer el mando de la Nación.En 1997, diez partidos estuvieron en carrera electoral.En 2002, once candidaturas para llegar al Palacio Quemado.En 2005, se inscribieron ocho partidos políticos para los comicios nacionales.En 2009, ocho candidaturas pugnaron intensamente en las justas electorales.En 2014, fueron cinco partidos políticos que se jugaron al todo o nada.En 2019, nueve alianzas y partidos políticos, que compitieron, para que luego esas elecciones se anularan. Hubo un vergonzoso fraude electoral.
Esta es la democracia nuestra, que no es patrimonio de ningún partido político, alianza, o caudillo o mesías. Es la conquista del pueblo boliviano que tiene rostro de mujer, de campesino, de indígena, de trabajadores, de mineros, de profesionales, de empresarios, de amas de casa, de colonos, de cocaleros, de estudiantes, de artistas, de periodistas, de gremialistas. Son rostros de democracia que se expresan en todo momento.
Es la democracia de las calles, de las marchas, de los bloqueos, de las huelgas de hambre, del ciudadano, que le perdió el miedo al poder, y exige y exigirá el respeto a su voto, a su decisión soberana.La Constitución Política del Estado es amplia en hablarnos de democracia. Instituye cuatro tipos de democracia, las cuales se practican y se la deben profundizar.
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A la vez esta democracia es pluralidad política, diversidad de opciones ideológicas. Cierra los candados para el autoritarismo o para la mínima participación de partidos políticos o de agrupaciones ciudadanas.Frente a este nuevo proceso electoral en el que estamos viviendo los bolivianos, se viene insistiendo en una fórmula única de los candidatos y partidos para enfrentar a otro partido político, que, si bien sus principales líderes ha huido a otro país, pero quedaron sus bases y dirigentes medios, que tendrán la difícil labor de enfrentar las próximas elecciones, con todo el peso y las denuncias en su contra.
En esta democracia que siempre tuvo como protagonistas a una variedad de partidos políticos, tanto en cantidad como de posiciones políticas, se fortalecerá en la medida en que la gente ejerza su derecho al voto frente a esa variedad, pero que tenga como contrapeso una institucionalidad creíble, capaz y transparente, que son los tribunales electorales, nacional y departamentales.
Son los árbitros que administran, pero que no tienen derecho a equivocarse en la más mínima proporción.Son dos cosas que generan revueltas y enojo al pueblo: que le metan la mano al bolsillo, y que le manipulen y jueguen con su voto. Eso ocurrió en Bolivia.
Hernán Cabrera M. – Periodista y ex Defensor del Pueblo