Cierre de ANF, golpe bajo de Quintana


Hernán Cabrera M.

El cierre de la agenda de Noticias ANF en tiempos de democracia debe generarnos algunas reflexiones importantes sobre la situación del periodismo en Bolivia y con ello, el rol de la prensa y las tareas pendientes que tiene para el presente y el futuro.

Hay que remitirnos al informe del ministro de la Presidencia de Evo Morales,  que inventó el término del Cartel de la Mentira, que surgió luego del caso Gabriela Zapata. En este informe con el poder de entonces que tenía Juan Ramón Quintana, exmilitar y exedecán de un dictador, se dio el lujo de identificar a los medios de ese llamado cartel. Entre ellos estaba anotado y apuntado ANF, la agencia de noticias FIDES, y algunos periodistas. Su destino ya estaba marcado.



Este es un punto de inflexión, que si bien fue rechazado por las organizaciones de periodistas,  por los medios aludidos, no deja de ser una referencia inquietante, porque a partir de ahí, el gobierno de Evo Morales se dio a la tarea de profundizar su ataque a los medios de prensa que tenían una voz disonante, crítica, fuerte y de ser celosos vigilantes del accionar del poder de turno.

Empezó la asfixia económica hacia esos medios del llamado Cartel de la Mentira, que dicho sea de paso el gobierno gastó mucho dinero en el documental que se emitió y en las campañas que llevó adelante. No dijo nada o poco efecto dijo el relator para la libertad de Expresión de la ONU, y la misma Comisión Interamericana de Derechos Humanos, no hizo su informe, ni tampoco vino a observar y constatar si era cierto lo del cartel de la mentira.

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El efecto de la Cartel de la Mentira se hizo sentir poco a poco, y sin duda, hoy ANF es uno de los que está pagando la estrategia que llevó a cabo Quintana, que logró sacar del medio a la agencia de noticias, que tuvo grandes logros periodísticos, y con seguridad, hoy este señor debe estar frotándose las manos y riendo de felicidad por el cierre de ANF, mientras que los del gobierno de Añez, no lo pueden detener, ni procesar.

Como siempre las organizaciones internacionales de derechos humanos, en este caso, la CIDH, actúan a destiempo, aunque este último informe de lo ocurrido en Senkata y Sacaba, saca un informe a los pocos días de ocurrido, señalando que hubo masacre y la presencia de grupos armados-irregulares en Bolivia. Sin duda, todo ello no hubiera ocurrido si la CIDH se hubiera pronunciado antes del 20 de octubre, si la reelección es un derecho humano, consulta que se la hizo hace más de un año. Son parte del problema y que no se laven las manos.

Pues bien, este anunciado cierre de la agencia de noticias FIDES, es consecuencia de esos golpes que propinó el anterior gobierno, que nunca le gustó el ejercicio del buen periodismo, ni que lo fiscalice, denuncien. Siempre quiso periodistas y medios de comunicación controlados y autocensurados, como los hubo y quizás los sigue habiendo, aunque varios de ellos, han cambiado de discurso y ahora se muestran complacientes con el gobierno actual.

Son 56 años de vida, de historia, de aportes al periodismo y de dejar huellas importantes en el camino que ANF se encargó de construir y de dejarnos como herencia.

 “No es viable mantener la misma capacidad operativa. Esto se debe a un conjunto de precariedades; falta de recursos, la imposibilidad de acceder durante este tiempo (desde 2006) a contrataciones del Estado. Lo que se denominó de manera genérica asfixia económica a medios independientes”, indicó Sergio Montes, director de ANF.

Este cierre es un golpe bajo que nos deja Quintana. Recuerde un medio de comunicación que se calle, o lo callen o se cierre, constituye un atentado a la libertad de prensa y de expresión.

Hernán Cabrera M. es Periodistas y ex Defensor del Pueblo