Los animales son de propiedad de César Morón, el coordinador de arte del filme rodado en Bolivia, dirigido por el español Mateo Gil, sobre la historia del pistolero Buch Cassidy. Al concluir la filmación, Morón compró los animales con la idea de conservarlos para futuras producciones porque son adiestrados para obedecer y protagonizar los requerimientos de escenas cinematográficas. Saben hacer saltos y caída con actores, entre otras habilidades que les permite manejarse en situaciones especiales. Lucero, Sam, Cinco y Taco filmaron en locaciones de Uyuni, Yungas, Wayna Potosí y Sucre junto a actores de primer nivel como Sam Shepard, que hizo el papel de Cassidy. Son criollos argentinos, excepto uno que es cuarto de milla. Son muy grandes, educados y nada briosos. Tienen pelaje rojizo y amarillo gateado.
Estos caballos fueron traídos de Argentina exclusivamente para filmar Blackthorn. Son de César Morón desde hace un año, tiempo durante el que los mantuvo en la escuela Kubber de equitación para niños, donde se produjo el robo, entre el séptimo y octavo anillo de la avenida Beni. Ahí, donde nunca hubo un incidente similar, la madrugada del viernes los ladrones cortaron una malla para sacar los seis animales valuados en $us 2.500 cada uno. Los afectados sentaron una denuncia en la Policía que hasta el momento no tiene ningún indicio que ayude a la recuperación de los animales. También hicieron volantes e informaron en las trancas de todas las salidas de la ciudad.
“Si no los encontramos pueden terminar en el matadero”, señala, afligido, el también arquitecto César Morón. En vista de que la gestión policial no genera resultados, los dueños decidieron contratar el servicio de un investigador privado. Los caballos desaparecidos debían ser parte de una exhibición paralela a la premier de Blackthorn, mañana en Cine Center, con la presencia del director Mateo Gil y realizadores bolivianos.
Fuente: Red Uno.
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