Juventud y trabajo: un llamado a la osadía


Por Carla Pamela Mejía Cholima , estudiante universitaria

La población económicamente activa en el área urbana de nuestro país está representada en su mayor parte por jóvenes entre los 20 y 34 años de edad, siendo este grupo un actor esencial en la economía de nuestro país.

Al finalizar la etapa universitaria el tema de conversación más común entre jóvenes se centra en lo que creemos que es el trabajo ideal o cuál es el sueño que cada quien afirma que cumplirá.



En medio de estas charlas es sorprendente escuchar que la gran mayoría sueña con ser emprendedores, se niegan a vivir como empleados dependientes pues en nuestra mente de conquista deseamos “tomar el toro por las astas”, tener libertad económica, pero lógicamente para lograr todo esto el típico plan es el de someterse por unos dos años a cualquier puesto de trabajo con tal de ganar el capital necesario y posteriormente cumplir el objetivo.

Me pregunto si este tipo de pensamiento solamente es una locura de juventud, si es éste un pensamiento irreal sobre todo para nuestro contexto como país o si simplemente suena como una inocente idea que poco a poco morirá frente a la realidad de la vida.

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Recordando esta etapa y observando mi vida y la de muchos otros, pienso en cuantos nos sentimos realizados o cuantos somos verdaderamente felices en nuestros puestos de trabajo, cuantos han dado por perdidos sus sueños, a cuantos la realidad les cauterizó sus grandes metas, en cuantos aun persiste el deseo de ser emprendedores, de ser agentes de cambio para nuestro país.

Una vez escuché una gran verdad: si no tienes un propósito en la vida, si no te aferras a tus sueños de juventud (los cuales suelen ser irreales y no obstante los grandes portadores de reformas sociales), encontraras que el trabajo formal dependiente es como un embudo, entrarás y las ofertas que puedan surgir en el tiempo seducirán tu corazón y tu mente, el temor a dejar la seguridad económica se convertirá en tu principal obstáculo para no conquistar nuevos terrenos, por lo tanto sé sabio con tus decisiones y no pierdas tu fuerza de juventud.

Entiendo que hay un tiempo para todo y reconocer esto es una hazaña; sin embargo, si luchas por hacer aquello que amas, que disfrutas y que por sobre todo está centrado en mejorar tu sociedad, tu camino será arduo pero feliz y tu vida será una ofrenda para otros.

Éste es un llamado a aquellos que aún entienden su propósito, a aquellos que todavía anhelan ir más allá del pensamiento conformista y están dispuestos a pelear la buena batalla.

Fuente: www.paginasiete.bo