En cada aniversario de la ciudad, se escuchan muchas teorías sobre el pensamiento del capitán general Ñuflo de Chaves, al momento de fundar Santa Cruz de la Sierra. Se le atribuyen diversas intenciones, pero poco se menciona lo que él mismo dejó hecho y registrado en la historia.
Don Ñuflo, el año 1560, ya había recorrido el continente de lado a lado, dos veces, por lo tanto, conocía todo lo descubierto y tenía la proyección cabal de lo que se podría descubrir. Había incluso pasado por las tentaciones de la riqueza y el poder, que tanto ambicionaban sus contemporáneos en el Perú.
En setiembre de 1548, cuando fue enviado como embajador a Lima, portando misivas de Irala para La Gasca, habiendo arribado a La Plata, pusieron a prueba su inteligencia e integridad. Conocida su fama de valiente y juicioso conquistador, allí recibió la más tentadora oferta: “Hubo personas que le dixeron, según públicamente se dixo, que venía a muy buen sitio, porque todo el Perú estaba alterado y descontento, y que si quería podía apoderarse del reino…” Esta noticia fue confirmada por Diego Pantoja, Francisco de Mendoza y Francisco de Chaves, quienes dijeron que el prócer más bien “allanó, sosegó y aquietó a toda la gente que había alborotada”.
Entonces, cualquier otra cosa que se le quiera atribuir, sobre sueños de riquezas con metales, como objetivo principal de su obra, deberá ser seriamente expuesta y probada.
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Pero veamos lo que él mismo dijo cuando la gente de Asunción se le amotinó en el camino y le pidió formalmente el retorno, en junio de 1559. Hecho y leído el frondoso pliego de reclamo, Chaves marcó la diferencia con otros conquistadores.
Mientras Pizarro, años antes, les dijo a sus hombres: “Por este lado se va a Panamá, a ser pobres, por este otro al Perú, a ser ricos”, Ñuflo de Chaves, en 1559, les dijo a los suyos lo siguiente:
“Rogó y mandó que hubiese silencio en su demanda, pues la merced que Dios nos había hecho en ponernos tan cerca de las partes de donde tanta noticia teníamos era grande (..) y aunque no se siguiese otro interés más que desencantar la tierra, era gran servicio a Su Majestad porque de este bien resultaría que otros no se perdiesen…”
Estar cerca de las partes de donde tanta noticia se tenía y el sólo interés de desencantar la tierra, obviamente implicaba proyectos más visionarios, que no eran extractores de metal, sino de siembra y provisión. Esto se constatará después en las instrucciones del Cabildo, cuando en marzo de 1561 pide se abra un camino ancho por Pojo.
Confirma este hecho y convicción Vasco de Soliz cuando relata: “Dejó de seguir la jornada y se vino a poblar Santa Cruz, adonde muchos soldados le dijeron que no venían a poblar sino a buscar la tierra rica, y que se querían volver al Paraguay…”
Poblar y desencantar la tierra; sembrar y exportar. Construir una Nación junto a los nativos, a los que ordenó se tenga “especial cuidado de enseñar y atraer a los dichos naturales a ellos encomendados al conocimiento de Dios Nuestro Señor y de nuestra Santa Fe Católica, poniéndolos en toda buena policía y en república a modo de españoles…” (20 de abril de 1561).
Ñuflo de Chaves fundó Santa Cruz de la Sierra y luego trajo a su esposa, su suegra, sus hijos, sus grandes amigos e incluso a toda Asunción en 1564, porque quería ver crecer una verdadera Ciudad humanista y desarrollada en el corazón de América. Esa era su visión, no hay que inventarse otra.
