
La colección tiene de todo: braguitas con puntillas, sujetadores con triángulo, telas de lujo; todos los elementos necesarios para que las niñas se sientan antes de tiempo mujercitas.
Pero para la creadora de la campaña, Sophie Morin, las criticas no tienen sentido alguno ya que su idea fue precisamente inspirarse de las tendencias de ropa interior de adultos y adaptarlas para las niñas y adolescentes. “Desde hace tiempo las mujeres no llevan ropa interior 100 por 100 de algodón. Nuevos materiales han aparecido como la micro fibra, inexistente en la lencería infantil”, explica Morin.
Puede que la idea sea divertida y original, sin embargo, varios medios de comunicación anglófonos no han tardado en poner el grito en el cielo. “Cuando una niña lleva la ropa de su madre, sus joyas y sus tacones, es mono. Pero estas imágenes no son monas.

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Y es que, además de las prendas, uno de los aspectos que más críticas ha recibido es la caracterización de las niñas, extremadamente maquilladas con los labios rosas, complementos de adultas y poses de modelos.
Recientemente la revista Vogue Francia fue igualmente criticada por utilizar a niñas de menos de ocho años para protagonizar uno de sus reportajes. En él, aparecían vestidas con prendas de Versace, Gucci y Saint Laurent, joyas de Cartier, Boucheron, Bvlgari y Van Cleef&Arpels altísimos stilettos de Balmain y Christian Louboutin.
¿Acaso el mundo de la moda está perdiendo el norte utilizando en sus sesiones de fotos niñas tan jóvenes? Habrá que ver en qué queda toda esta polémica.
Fuente: www.vanitatis.com