Evo, TIPNIS y el movimiento indígena


Daniel A. Pasquier Rivero

daniel-pasquier Estuvo cerca la tentación. Ponerle a este artículo “El llano en llamas”. Pero, a lo mejor, serían pocos los que relacionen el título de Juan Rulfo con los relatos sobre Evo Morales. Mejor ser directo, más claro. Se imaginarán con mayor facilidad la referencia a los polvorientos caminos que una lenta, nutrida y pacifica columna de indígenas recorre desde hace 30 días, desde que salieron de Trinidad, hasta apostarse a 400 metros de “sus hermanos” interculturales. Los separan unos cientos de uniformados armados, dicen, sin municiones letales.

Indígenas del llano, de tierras bajas, marchan con sus mujeres y sus hijos; sólo llevan arcos y flechas, y en el panacú o la mochila algo de charque para mitigar el hambre y el esfuerzo. Tanta es su sencillez; tanta es su pobreza. Los interculturales no son indígenas, tampoco son originarios de la zona, apenas conocen el monte. Son producto de la nueva Constitución, mezcla de campesinos, mestizos, obreros, mineros desplazados desde las cordilleras de los Andes que fueron a buscar cómo sobrevivir al oriente y se repartieron por tierras de valles y llanuras. Mantienen sus costumbres, entre ellas la belicosidad, son agresivos, peor cuando están bebidos, todo termina con sangre, el tiempo en que da lo mismo festejar a los ángeles o al diablo. No esperan a los marchistas, “la media luna indígena”, como los calificó el presidente de todos los bolivianos, con tamborita, locro y somó, sino con dinamita. Yuracarés, chimanes y mojeños ya se sobrepusieron a los correteos, a los insultos, a las amenazas; hasta fueron aprehendidos y trasladados al campo de concentración, en lo que ha convertido el MAS a La Paz. Todo, por llevar alimentos y vituallas como apoyo a los indígenas originarios del TIPNIS, los dueños legales que reclaman el respeto a su territorio, amenazados de aniquilación por el gobierno con la construcción de una carretera planificada con la empresa brasilera OAS (en Brasil traducido como “gracias amigo suegro”), de pésimos antecedentes técnicos y ambientalistas (http://www.somossur.net/index.php?option=com_content&view=article&id=441%3Adatos-preocupantes-de-la-empresa-respon).



“Gracias a ellos estoy donde estoy”, decía Morales el 2006, “gracias al movimiento popular, al movimiento indígena de Bolivia y de América”. Hoy, les niega manifestar pacíficamente su reclamo, no le reconoce sus derechos constitucionales, les escamotea la representación política, no hay atención preferencial a proyectos de educación y salud que los favorezca. Lo último, autorizar a espaldas de los pueblos indígena originarios la construcción de una infraestructura que pone en riesgo cierto su aniquilación física es, genocidio; delito de lesa humanidad. La lógica obedece solamente a facilitar la expansión de los cultivos de coca y el acceso al círculo coca-cocaína.

Todo el país en apronte y el Presidente viaja. Se teme lo peor. Queda a cargo un equipo con el Vice al frente, el de “Las tensiones creativas de la revolución”, donde “nada está definido”, y “no se tiene un programa escrito o una propuesta que sea capaz de prever lo que vendrá”. Así llegaron Huanuni, La Calancha y Porvenir: persecuciones, sufrimiento y muertes. ¿Reconocerá el vice a “su vanguardia indígena-campesina”? ¿Servirá recordar la propuesta “del cambio”?, superación de la época colonial, republicana y neoliberal. ¿Vale de Evo 2006: “estos pueblos son dueños absolutos de esta noble tierra, de sus recursos naturales”, cuando los tramos I y III de la carretera que acabará con el TIPNIS ya están en marcha?

=> Recibir por Whatsapp las noticias destacadas

Es nuestra historia. Se empoderan aupados por los movimientos indígenas y el discurso medioambientalista: “estamos acá para cambiar nuestra historia, este movimiento indígena originario no es concesión de nadie; nadie nos ha regalado, es la conciencia de mi pueblo, de nuestro pueblo.” (Discurso Presidencial ante el Congreso Nacional el 22 de enero 2006). Ahora la defensa del indígena y el medioambiente la hacen millón y medio de internautas “En defensa del Amazonas”, que incluye mención al TIPNIS, y cerca de 150.000 a nivel nacional en Facebook: salvemos el TIPNIS, que el gobierno no provoque el enfrentamiento en Yucumo.

Se acaba el tiempo de la mentira. Tarde o temprano el pueblo se acuerda de sus derechos; que le cumplan lo prometido. Basta de gobernar con el puñal bajo el poncho. Metas comunes, compartidas por todos. Políticas de Estado. El poder no pertenece a un partido, menos a un hombre, aunque haya llegado con el 53.7 % de apoyo. ¿Y qué del 46.3 %? A reflexionar en el 23-27% de apoyo al sexto año de gobierno. Y mucho para algunos hilando fino, por sectores, en la calidad de la gestión 2006-2011. Hay contradicciones manifiestas en las políticas sobre industrialización de recursos naturales, el desincentivo a la empresa agropecuaria que ha puesto en riesgo la seguridad alimentaria del pueblo boliviano, la ambivalencia discursiva respecto a la seguridad jurídica a las inversiones nacionales y extranjeras que no deja aterrizar fondos financieros legales en la economía del país. Nadie enamora con promesas a los empresarios ni a los capitales. Nada tapan poses y discursos.

De la resistencia al poder, se dijo. Poder para luchar contra la injusticia, la opresión, la discriminación, contra la soberbia en el poder. No simplemente para cambiar de patrón. El Presidente se va a Venezuela, Cuba, y la ONU dejando de atender el país con graves conflictos. No es tiempo de vacaciones. Y va, según parece "No tengo un discurso preparado, estoy pensando hacer algunas reflexiones sobre la crisis del capitalismo, sobre las intervenciones inhumanas como la de Libia" (Prensa Latina, 20/09/2011), sin motivos serios y fundados a favor de Bolivia. Mientras acá, se elevan plegarias para que no se prenda la chispa. Porque no queremos el llano en llamas.