LA TAREA DEL 10 DE MAYO…
EL aprendiz precisaba entrevistar a un Periodista para su tarea sobre el 10 de mayo.
Su maestro le dijo muy claro:
– «Periodistas hay muchos, BUENOS muy pocos.»
El aprendiz se agarró una oreja confundido y con miedo de meter la pata, preguntó tímidamente.
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– ¿Qué es un BUEN periodista? –
– «Un BUEN periodista, es un ser humano muy rico, pero en contrapartida, es alguien que gana muy poco.» -respondió su maestro.
– ¿Por qué gana poco si es bueno en lo que hace?
– «Los medios contratan y pagan bien a quienes dicen y hacen lo que el medio necesita que hagan o digan. Ellos responden a un proyecto empresarial.
Tenés que distinguir: El medio de comunicación es una cosa y el periodista es otra. El medio «vende» el periodista informa y pocas veces son compatibles y cuando lo son, es por que uno de ellos cedió ante el otro.»
-respondió el maestro.
El aprendiz peló los ojos nivel Carlos Romero y solo atinó a preguntar.
– ¿Quién determina si alguien es buen o mal periodista?
– «Primero el público y luego su conciencia.» -dijo el maestro.
El aprendiz quedó pensativo.
…Él quería ser periodista, estudiaba para eso.
– ¿Es difícil ser BUEN periodista?
– «No, solo necesitas actuar bajo tu verdad. Eso significa ser consecuente entre tus palabras y tus actos.»
El aprendiz comprendió.
– ¿Tiene enemigos el BUEN periodista? -dijo de pronto.
– «Un buen periodista es enemigo del poder, cualquier poder, venga de quien venga. No negocia ni convive con él.» -escuchó decir.
Algo no cuadraba.
– ¿Puede el BUEN periodista, ser simpatizante, candidato o militante de un partido político? -dijo el aprendiz.
– «Puede, pero no debe. ¿Qué valor tendría su opinión? Ahora, si renuncia a su condición de periodista, pues que sea hasta dama de compañía si lo desea; pero que no presuma de seguir siendo periodista.» -respondió tajante el maestro.
El aprendiz pestañeó tres veces seguidingas recordando a candidatos a todo, gente que se presentaba como periodistas.
No salía de su confusión.
– ¿Puede un BUEN periodista, trabajar a favor de una institución? -insistió.
– «En ese caso ya no es Periodista, es relacionista o vocero. Al momento que entrega su servicio, a algo que no es informar con la verdad, deja de ser periodista.» -recibió el aprendiz como respuesta.
Ahí fue cuando recordó a cierto conocido de su abuelo, un tipo que años atrás hacía el trabajo sucio en una cooperativa, pero el fulano se llenaba la boca auto llamándose periodista y solo por qué hablaba en una radio que era propiedad de su jefe.
– ¿Hay logias de periodistas? -se atrevió a preguntar el joven ya casi desanimado.
– «El buen periodista no necesita ser parte de alguna logia. La gente premia su trabajo dándole lo mejor que pueda recibir:
El respeto.
…Las pequeñas logias las crean los que sirven o negocian con el poder de turno. Se reparten las mejores pegas, se infiltran en las instituciones, se vuelven relacionadores públicos, o voceros de políticos. Un BUEN periodista nunca caerá en eso.»
EL aprendiz guardó lentamente sus apuntes, se acomodó el cuello de la camisa y se preparaba para salir a cumplir la tarea.
Se despidió del maestro preguntándose dónde diablos hallaría a un BUEN periodista.
Pero…
Se detuvo antes de llegar a la puerta y volteó hacia su mentor.
– Maestro, entonces, basándonos en todo eso: ¿Quién sería un MAL periodista?
– «MAL periodista, es ese hombre o mujer que se pasa la mitad de su vida hablando de cosas QUE NO SABE y la otra mitad de su vida CALLANDO LO QUE SÍ SABE…»
-respondió su maestro, dando por concluida la charla…
EL ESCRIBIDOR…
Fuente: El Escribidor

