Beatriz Sandoval, decana saliente de la Corte Suprema, evalúa el estado de la justicia; tiene una visión crítica de la reforma que permitió la elección judicial.
Beatriz Sandoval, decana saliente de la Corte Suprema. Archivo Página Siete
El desayuno de trabajo nos llevó esta semana a la ciudad de Sucre, que estará en el centro del interés nacional debido a que el martes 3 de enero serán posesionadas las nuevas autoridades judiciales, electas en los comicios del 16 de octubre último. Conversamos con Beatriz Sandoval, decana saliente de la Corte Suprema.
Página Siete.- ¿Qué es lo que caracterizará, según su opinión, a la gestión judicial que empieza este año y qué es lo que la diferenciará de las anteriores?
El anterior sistema de justicia ha tenido sus luces y sus sombras. No podemos decir que éste ha sido totalmente malo o totalmente bueno, puesto que todas las cosas son perfectibles. Hubo errores, pero también se ha trabajado mucho para lograr acabar con los grandes males que tiene la justicia boliviana: la corrupción, la retardación de justicia y el hacinamiento en las cárceles.
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Sin embargo, pese a todo el esfuerzo, notamos que actualmente contamos con más del 80% de detenidos sin sentencia y esto es una frustración para quienes hemos trabajado en procura de revertir tal situación. Creo también que prima mucho la mentalidad del legislador; por ello creo que no va a servir ningún sistema de justicia si es que no cambiamos la mentalidad de los administradores de justicia. Para poder analizar la temática es necesario tener en cuenta los parámetros citados.
Actualmente vemos que constitucionalmente está establecido el cambio donde termina una etapa de la justicia como Corte Suprema e inicia otra como Tribunal Supremo. Ahora las autoridades están conscientes de que aquí hubo una gran falla, ilegalidad, una gran injusticia, que es la de haber acortado el mandato de quienes en su momento fuimos elegidos constitucionalmente por el Congreso Nacional por diez años; en mi caso me faltarían tres junto con el ministro Ortiz y a los otros cuatro ministros que quedan les faltarían cinco años y medio, aproximadamente. Ese acortamiento de mandato no está previsto en la Constitución, por una parte, y por la otra, tampoco la norma es retroactiva.
Es decir que el título que nosotros hemos recibido en la Casa de la Libertad es hasta el 2014. En esto no se ha respetado nuestros derechos y se ha actuado en contra de lo que establecía la Constitución en ese momento.
Página Siete.- ¿Cuáles son las fallas que usted identifica en este proceso de elección de nuevas autoridades judiciales?
Pese a que yo coincido en que es una buena idea que el pueblo elija a sus autoridades, porque es su derecho, los mecanismos de selección deben ir acompañados de una buena selección de los candidatos para que el pueblo pueda elegir a los mejores hombres y a las mejores mujeres. Y creo que es aquí donde se presentaron las primeras fallas porque como por lo que hemos estado observando en los últimos días existen personas que no tienen la preparación y experiencia necesarias como para llegar a tribunales supremos, que constituyen la última instancia para resolver las causas. Y si uno no ha sido juez y vocal, difícilmente puede evaluar la actuación de los tribunales inferiores.
Noto también en los nuevos magistrados muchas actitudes de soberbia. Para nosotros ha sido muy incómodo que antes de ser posesionados vengan a la Corte Suprema, se instalen en ella y realicen reuniones. Yo, como les dije a ellos, conocí estas instalaciones el día que me posesionaron.
Creo que uno tiene que esperar a ser autoridad y no pedir cosas que no les correspondan. Quizás no les ha parecido el hecho que al pedir movilidades yo les indiqué que el día que sean posesionados se les podría habilitar movilidades, no antes, porque éstos son bienes del Estado y no podemos disponer de ellos a nuestro libre albedrío, sino que debemos cumplir con normas que impiden que los bienes del Estado se utilicen sin que haya un mandato.
Página Siete.- ¿Cómo se debería entender la gratuidad del servicio de justicia en el nuevo Estado Plurinacional?
En realidad se debe entender como el acceso a la justicia. La justicia debe ser para todos los bolivianos, por esa misma cultura diversa que tenemos en el país, por todo lo que ahora se predica y se busca, tiene que haber una gratuidad en todo sentido y eso se traducirá en acceso.
Página Siete.- ¿Qué se hará para revertir la imagen del Órgano Judicial, ligada a hechos de corrupción o venalidad en la administración de justicia?
Para mí lo principal es que haya un cambio de actitud, de conducta y de mentalidad. Mientras las personas lleguen a un cargo, sea del Poder Judicial o en cualquier otra área, para solucionar un problema económico, yo creo que nunca vamos a poder acabar con la corrupción. Creo que la lucha contra la corrupción es una lucha de todos y cada uno de nosotros, tanto del que corrompe como del que se deja corromper. En suma, la lucha contra la corrupción en Bolivia debe ser una política de Estado.
Página Siete.- En su opinión, ¿qué relación tienen los nuevos magistrados con el partido en función de Gobierno?
Para comenzar quiero dar una opinión muy sincera, muy honesta, pues cuando se dictó la ley de que sea el pueblo quien elija, lo que por cierto yo apoyo, precisamente la idea era que fuera el pueblo quien elija; sin embargo, hubo una selección de candidatos muy cuestionada, muy observada, hemos visto que el pueblo sí se pronunció, el pueblo hizo escuchar su voz. No obstante, mayoritariamente dijo “no” y votó nulo; es decir que los elegidos dicen serlo con el 50%, pero un 50% sólo de los votos válidos. Eso significa que el pueblo no ha elegido mayoritariamente a los nuevos magistrados y para mí eso es una falta de legitimidad tremenda. El tiempo nos dirá si tenemos o no una justicia independiente.
Página Siete.- ¿Cuáles son las posibles dificultades y cuáles los retos que vislumbra de hoy en adelante?
Yo creo que las dificultades son precisamente consecuencia de la forma de selección y elección, de la falta de legitimidad de las autoridades, la desconfianza y el descontento del pueblo.
Yo soy una funcionaria de la justicia y nunca he sido política. El presidente Evo Morales ha manifestado que actúa de acuerdo a lo que el pueblo le manda y en este caso, el pueblo ha mandado otra cosa; la lectura del voto es otra. Por todo ello creo también que el Presidente debería reflexionar, debería ver que el resultado real lo veremos más adelante, cuando aparezcan las dificultades; porque una cosa es la teoría y otra, la práctica; así como se dice vulgarmente “otra cosa es con guitarra”.
Página Siete / La Paz