La marcha anti-TIPNIS


La “contramarcha” organizada por sectores afines al oficialismo y ampliamente cubierta por los medios de comunicación del Estado avanza hacia la sede de gobierno, sin que tenga que atravesar los obstáculos puestos por el poder central a la otra marcha, realizada por la Central Indígena del Oriente Boliviano (CIDOB) con el apoyo del Consejo Nacional de Ayllus y Markas del Qollasuyo (CONAMAQ).Ni bloqueos de cocaleros-colonizadores ni pateaduras policiales se interponen en el camino de los buro-marchistas, nombre que les vendría como anillo al dedo ante la denuncia del dirigente indígena Adolfo Chávez, quien acaba de revelar que a los movilizados del Conisur se les habría ofrecido un “incentivo” de 3.000 Bs. per capita una vez que comience la construcción del fatídico tramo II de la carretera Villa Tunari-San Ignacio de Moxos.Los burócratas del contramarchismo incluso amenazan con “flechar” a los periodistas que no informen “de manera adecuada” sobre su movilización. Lo que no queda claro es si el mencionado “incentivo” provendría de esferas estatales o de otra fuente alternativa, toda vez que Adolfo Chávez advierte que “el narcotráfico está tocando la puerta de las comunidades indígenas del TIPNIS”.¿La fuente alternativa podría ser el “oro blanco”?Así va la marcha anti-TIPNIS, parte de un guión que busca posicionar la idea de un referéndum bi-departamental sobre la carretera como “solución salomónica y democrática” entre “dos clamores populares”: el de los indígenas preocupados por su hábitat ecológico y el de los (seudo) desarrollistas…[email protected]