La democracia se nos cae y nosotros pedimos clemencia


Roberto Méndez

roberto Me gusta la frase del ex presidente norteamericano Teodoro Roosevelt cuando dice que “una gran democracia debe progresar o pronto dejará de ser… o grande o democracia” y que es complementada por el poeta español Antonio Gala cuando afirma que “la dictadura se presenta acorazada para vencer y la democracia se presenta desnuda porque ha de convencer".

Son dos pensamientos que dibujan lo que está ocurriendo en Bolivia donde vemos que la democracia se cae a pedazos porque poco a poco estamos perdiendo esa capacidad de asombrarnos ante lo que ocurre ante nuestros ojos.



Por ejemplo, como si nada vemos cómo por la simple imputación amañada de un fiscal que responde al gobierno de turno cualquier autoridad electa en las urnas puede irse de la noche a la mañana.

Lo acabamos de presenciar con el caso del gobernador beniano Ernesto Suárez que de la noche a la mañana quedó fuera.

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Y lo hemos observado también en el caso del gobernador cruceño Rubén Costas cuando tenía un mandamiento de aprehensión para ir a declarar a La Paz en un proceso por desacato.

Es verdad que me hubiera gustado que ambas autoridades, y otras más, salgan a las calles cuando nos quitan los recursos para hospitales y escuelas o cuando se posterga el censo o nos suben las tarifas de luz y agua, fruto también de esta crisis de valores que ataca a las autoridades que se creen empernadas al sillón y que mandan a rebuznar a los periodistas porque se creen los dueños de las instituciones.

Pero lo cierto es que cuando el peligro los acecha de cerca entonces lanzan el grito al cielo y apelan a la gente en busca de respaldo popular.

Y el panorama que tenemos es sombrío porque por uno y otro lado, la democracia se va al tacho, por culpa de los electores, los elegidos y el Gobierno y acabamos de posesionar por ejemplo a jueces vencidos por el voto nulo en una situación sui generis que si hubiera ocurrido en el viejo mundo la elección hubiera sido invalidada.

Es en estos momentos que debemos reflexionar con el pensador francés Juan Jacobo Rousseau cuando argumenta que el poder que rige a la sociedad es la voluntad general que mira por el bien común de todos los ciudadanos y que esta debe ser respetada, en el llamado “contrato social”.

Por suerte nada es eterno. Ahora, tal como ocurrió en Sucre, Quillacollo y Pazña, se presenta un nuevo desafío en la convocatoria a las elecciones en 9 municipios en el que vamos a volver a las urnas esperando siempre que la coraza sea derrotada por el voto…

El Día – Santa Cruz