Renuncia y elecciones


Carlos Cordero Carrafa

CORDERO La sugerencia planteada por Samuel Doria Medina, líder de Unidad Nacional, para que presenten su renuncia al cargo legítimamente obtenido por organizaciones políticas departamentales y gobernadores destituidos en cuestionables procesos judiciales: Mario Cossío, de Tarija, y Ernesto Suárez, del Beni, es una inteligente propuesta política que ha desconcertado a los mismos ex gobernadores, al resto de la oposición y al Gobierno del presidente Morales.

Desde que el MAS asumió el control del Estado en enero de 2006, la iniciativa política la tuvo siempre el Gobierno y tanto la inercia como el desconcierto se instalaron del lado de los perdedores. El libreto del partido gobernante fue público y simple: conseguir la mayor suma del poder público sin escatimar recursos ni respetar reglas, procedimientos, valores o principios democráticos. La “conquista del poder” fue planteada por nerviosos intelectuales del partido gobernante como la “madre de todas las batallas”.



Para obtener la mayor suma del poder público (alcaldías, gobernaciones, órganos Judicial, Electoral, Legislativo, etcétera), se convocó a la Asamblea Constituyente que modificó la CPE con un lamentable balance de heridos y muertos. Se convocó al referéndum revocatorio del que salió descuartizada la oposición política de la época y fortalecido el Gobierno; referendos por las autonomías en Tarija, Santa Cruz, Pando y Beni. El resultado fue el mismo, victorias populares que inmediatamente se convirtieron en derrotas políticas. El Gobierno no admitió la legalidad de dichos procesos electorales ni de las normas aprobadas.

Las victorias políticas gubernamentales prosiguieron en la mesa de las maniobras políticas, pues en cancha y frente al ciudadano perdieron contundentemente. Las clases medias, que se habían enamorado del cambio pregonado por el MAS, despertaron y progresivamente se fueron alejando. El MAS perdió las elecciones municipales y de gobernadores realizadas en abril de 2010. El MAS perdió las elecciones judiciales de octubre de 2011. Perdieron las elecciones en Sucre y Quillacollo, a pesar de tener al Primer Mandatario y a los recursos estatales como aliados de las campañas oficialistas.

=> Recibir por Whatsapp las noticias destacadas

El Gobierno hizo muchas cosas para conservar, ampliar y reproducir el poder. Tuvo una época de innegables éxitos políticos, unos legítimos y otros truchos. La debacle comenzó con el tristemente célebre gasolinazo, prosiguió con la mítica marcha del TIPNIS y el abrazo de multitudes que le prodigó el país a los indígenas de las tierras bajas.

En este nuevo escenario político, derrotar electoralmente al partido gobernante es la única vía para salvar lo poco que queda de nuestra democracia y de las dignidades personales. En el terreno judicial y en el de la maniobra desleal, el Gobierno tiene todas las de ganar.

El ciudadano, valores y principios democráticos han derrotado en todas las ocasiones a los autoritarismos de toda índole.

La Prensa – La Paz