Un concejal de Cocapata, municipio de la provincia Ayopaya de Cochabamba, fue puesto a escarnio público al ser vestido de pollera, como sanción por su mala gestión de acuerdo a “usos y costumbres”.

Según se informó, el presidente del Concejo Municipal, Félix Padilla, fue castigado, por supuesto incumplimiento de compromisos con la comunidad, vestido de pollera y mostrado así ante los pobladores.

La medida causó repudio en la opinión pública, y ONU Mujeres y la Defensoría del Pueblo criticaron en sendos comunicados la acción.

“Estas acciones menoscaban la imagen de las mujeres y, en especial, de las mujeres indígenas originarias campesinas; representando un retroceso en el ejercicio de los derechos humanos”, expresó ONU Mujeres en un comunicado.

Entretanto, la Defensoría del Pueblo consideró que “el uso de la vestimenta de la mujer no es una penitencia y asumirlo de esa manera solo denigra la imagen de la mujer”.

Observó que ese tipo de “sanciones” es recurrente en varios lugares del país. Recordó que en 2015 el alcalde de Caquiaviri, Bruno Álvarez, fue vestido de pollera; el 20 de febrero de 2017 el alcalde de Ahacachi sufrió una sanción similar y en 2018 el dirigente de Control Social Miguel Ruiz pasó la misma humillación.

Tanto ONU Mujeres y la Defensoría del Pueblo invocaron la Ley 348, al establecer que lo sucedido en Cocapata fue violencia simbólica.